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"Amigo, ¿me dejas el teléfono? El primer deseo de los migrantes que llegan a nado a Ceuta

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Rafael Peña

Ceuta, 30 jul (EFE).- Amigo, ¿me dejas el teléfono?”, pregunta a los periodistas mientras se quita su traje de neopreno Mohamed Abdelnebib, de 18 años, quien acaba de llegar a nado a Ceuta. Todo su interés es poder decirle a su familia que ha logrado su primer objetivo: alcanzar la ciudad autónoma.

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El joven Mohamed sonríe y cuenta que se había lanzado al agua sobre las 7:00 de la mañana de este jueves junto con su amigo Fuad, también de su misma calle, que también ha podido alcanzar la costa.

Mohamed, tras hablar con su padre con el móvil de otro compañero de travesía y tranquilizar a su familia, se mostraba feliz y decía que no tenía ningún miedo para lanzarse al agua. “Nado bien, hay poca distancia” y señala al mar para decir que el agua “está muy tranquila

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“Aquí tenemos un futuro mejor", es el sentimiento común y una de las primeras frases que dicen muchos de los migrantes que están llegando a nado a Ceuta en las últimas horas. Llegan exhaustos a la costa, pero felices por haber cumplido su primera etapa.

Esta idea la comparten Mohamed y Fuad, estos dos amigos de Castillejos (Marruecos), población cercana a la frontera ceutí y que han conseguido llegar a nado a la costa ceutí, después de nadar durante unas tres horas, según han dicho a EFE.

Mientras tanto, la costa de Ceuta es un rastro de flotadores que se quedan en el mar, de trajes de neopreno que se quitan nada más estar en tierra y de fundas protectoras de las que también se deshacen y que les permiten mantener en su interior sus teléfonos y otros objetos de valor que llevan en la travesía.

“Ya no quiero nada de esto”, sonríe Fuad Chaib, de 23 años, que indica que delante de él en el mar iban dos mujeres que también han podido llegar a nado. “Y hay muchos más esperando para cruzar”, cuenta a EFE mientras se quita su neopreno.

“¿Para dónde vamos?”, es lo que preguntan todos los migrantes que alcanzan Ceuta y que no paran de interrogar a los ciudadanos por dos lugares: la Comisaría de la Policía Nacional y el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Todos emprenden camino hacia las dependencias policiales, donde se gestiona su documentación, y posteriormente hacia el CETI, donde tienen que aguardar en el exterior y son atendidos por el personal de la Cruz Roja Española, que les entrega unas mantas.

Otro joven, Zayeb Chairi, natural de Tetuán, distante unos 40 kilómetros de la frontera con Ceuta, comenta a EFE que salió este miércoles por la mañana desde su ciudad, llegó a medianoche a Castillejos y luego se lanzó al mar con otros tres compatriotas.

“El agua estaba muy tranquila. Gracias, España, aquí a buscarme la vida”, dice antes de relatar que tiene un hermano en Barcelona y que su intención es poder ir hacia Cataluña. “Tengo 21 años y quiero ayudar a mi familia, aquí tengo un futuro mejor”, dice sonriente.

Atrás, cerca de la orilla, queda el rastro de la continua entrada: flotadores de plástico en el mar y, en la misma playa, ropas mojadas tiradas y un reguero de personas que aún quedan en el agua. EFE

(Vídeo)

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