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Compartir anécdotas de juventud como antídoto a la soledad del verano de los mayores

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Daniel Moya

Barcelona, 29 jul (EFE).- A punto de cumplir 86 años, Rosario ha encontrado en un taller con otras ancianas, en el que pasan el rato compartiendo anécdotas de su juventud, la manera de combatir una soledad no deseada que afecta a muchas personas mayores y que se agrava en verano.

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El taller forma parte de 'Siempre Acompañados', un programa que cada jueves, durante este mes de julio, reúne a personas mayores en el casal Albert Francàs de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) para participar en talleres en los que hablan de su vida.

'Siempre Acompañados', promovido por la Fundación la Caixa, nació hace tres años con el objetivo de abordar la soledad vinculada a la vejez, y, para ello, el programa teje una red de apoyo a estas personas en situación de soledad, que analiza su grado de vulnerabilidad y promueve diferentes actividades para incentivar el acompañamiento o la socialización.

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La soledad entre los mayores es especialmente evidente en verano, como consecuencia de los periodos de vacaciones de las personas de su entorno y del cierre de servicios e instalaciones.

Desde 'Siempre Acompañados' ponen especial atención en estos meses estivales, de ahí el programa de actividades de verano en el que se enmarcan los talleres denominados 'Historia de vida', en los que en esta edición participan una docena de personas mayores.

Rosario, que en pocos días cumple 86 años, y que es la primera en llegar a la cita, lo tiene claro. "Me gusta muchísimo. Hablamos de nuestras cosas y recordamos la infancia que tuvimos", afirma satisfecha a EFE sobre estas reuniones.

Quién pagó su boda, dónde se celebró o cómo empezó a trabajar con solo 14 años son algunos de los recuerdos que desliza durante las sesiones, tanto ella como sus compañeras de taller.

"Nos llevamos todos bien", afirma Rosario, que también se siente a gusto con Marga Palomar, la coordinadora, que desempeña un papel vital en la actividad. "Una persona excelente", en palabras de la propia anciana.

Palomar, que lleva tres años a cargo de los talleres y que forma parte también del colectivo de la tercera edad, decidió aprovechar "aquello que tenía para aportar" después de atravesar ella misma un periodo difícil.

Con mucho tacto y aún mayor dosis de buen humor, conduce las sesiones para garantizar que todos los asistentes tengan su turno de palabra, que se puedan expresar a gusto. "Yo lanzo una pregunta y todos responden. Todos", subraya.

Como el nombre del taller indica, el foco de cada una de las sesiones gira en torno a un momento vital distinto.

Después de profundizar en la infancia y en la adolescencia, en la siguiente reunión se habla de cómo fue su existencia durante la etapa adulta y de madurez.

"Lo que he notado son las ganas que tienen de hablar de sus vidas", desvela Palomar.

Ésta es una de las tres claves del valor añadido que a su juicio ofrecen estos talleres, junto a la "compañía" y el "compartir", todo en un entorno que resulte cómodo para los mayores

"Tienen mucha necesidad de sentirse en un ambiente tranquilo, relajado. Que pueden ser ellos y hablar como quieran", comenta la coordinadora.

Durante las sesiones, los participantes se sientan en círculo mientras Palomar va dando la palabra a uno y a otro. ¿El objetivo? Rememorar episodios de su vida que les hayan quedado en el recuerdo, ya sea para bien o para mal.

Con desparpajo y empatía, la coordinadora ayuda a expresarse a "sus alumnos" y, en pocos minutos, la sala pasa de la emotividad contenida al escuchar las dificultades que ha narrado Rosario de sus momentos más complicados, a reír por el punto de vista positivo que aporta Palomar.

Rosario termina su intervención con alegría, al acordarse de algunos detalles de su boda, como lo guapos que iban ella y su marido.

Rosario, como Francisca, Pilar o el resto de compañeros, disfrutan de las diversas actividades que tienen a su alcance durante el verano, que incluyen talleres de memoria, gimnasia o charlas por parte de profesionales sanitarios.

"Durante el verano, las personas mayores se aíslan más", explica Paola Julio, técnica de Cruz Roja que coordina el programa en Santa Coloma.

Según un estudio impulsado por la Caixa en 2018, en el que se encuestó a cerca de 15.000 mayores, tan sólo un 31 % afirmó no sentir soledad, más del 50 % apuntaba a una soledad moderada, mientras que el 14,8 % restante aseguraba padecer una soledad grave o muy grave.

"Durante estos meses de verano, las instalaciones municipales y entidades dejan de hacer actividades", remarca Julio al hablar sobre los aspectos que agravan el fenómeno de la soledad no elegida.

La Fundación la Caixa y Cruz Roja colaboran con entidades de diferentes municipios para paliar este problema, unos programas que organizan también en otras ciudades catalanas como Terrassa o Tortosa y del resto de España, entre ellas, Pamplona o Granada.

Los participantes de 'Historia de vida' de Santa Coloma se marchan conversando entre ellos, y tras explicar sus historias y escuchar las de los demás, piensan ya en la última sesión que cerrará el programa en la que abordarán sus experiencias en la vejez y de su vida actual. EFE

(Vídeo)

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