Víctimas del terrorismo unen sus voces para concienciar de las secuelas de un atentado

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San Lorenzo de El Escorial, 7 jul (EFE).- Víctimas del terrorismo han unido sus voces este martes para concienciar sobre las secuelas de los atentados terroristas en uno de los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid dedicado a 'El terrorismo y la sociedad", que ha reunido a Alicia Gómez Condado (víctima de ETA) y a Víctor Pavón García y Esther Sáez González (víctimas del terrorismo yihadista).

"No vemos el momento en el que todo el mundo tenga conciencia y pueda hablar de la consecuencia real de este tipo de actos", ha afirmado Pavón García, quien con tres años sobrevivió junto a su padre a la bomba del restaurante El Descanso en 1985, considerado el primer atentado yihadista en España, que se cobró la vida de 18 personas, entre ellas su madre.

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De la escasa memoria que guarda de ese día recuerda estar jugando en el exterior del restaurante y de pronto "aparecer unos metros más atrás", rodeado de ruinas y polvo, y en el interior encontrar "escombros, carne colgando, gente gritando".

"Mi padre quedó físicamente ileso, pero dejó de ser mi padre", ha lamentado al tiempo que ha reivindicado que "la víctima no es solo la persona que fallece, sino todo lo que le rodea", como sucedió con su familia, que tras la tragedia "se derrumbó por completo".

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Alicia Gómez Condado lleva preguntándose cómo aprender a vivir de nuevo desde que en 1974 perdió a su padre en el atentado de ETA en la cafetería Rolando, cuando tenía cuatro años.

El atentado, que dejó 13 personas asesinadas y más de 70 heridos, supuso para ella "sufrir la ausencia" de su padre y la tragedia de su madre. "Empezamos a girar entre silencios, tristeza, y mucha rabia" y "a día de hoy todavía seguimos girando alrededor de eso", ha confesado.

Para Gómez Condado, el dolor no vino solo del silencio de sus duelos, sino también de que ETA no asumiera en un principio la autoría del acto y del silencio institucional y social.

"Nunca vino nadie a decirnos cómo iba la investigación del atentado, si habían detenido a alguien. Nunca tuvimos en ese momento ayuda psicológica, ayuda económica, ni siquiera un '¿cómo estáis?'. El día que mi padre no volvió a casa, cerramos la puerta y nadie llamó a ella. Tampoco hubo una solidaridad social para con las víctimas", ha comentado.

Gómez Condado pretende reivindicar no solo a las víctimas "asesinadas o heridas por la barbarie terrorista", sino también la memoria de sus verdugos.

"Que no se olviden sus nombres, que nunca se olvide lo que hicieron", ha afirmado tras denunciar que los responsables de la muerte de su padre "nunca fueron detenidos, nunca se han arrepentido, nunca han perdido perdón. Y a las víctimas solo nos ha quedado contemplar la impunidad en la que han vivido durante todos estos años", ha zanjado.

Sáez González fue, por su parte, una de las víctimas del 11M en 2004. En su vagón, donde se encontraba la bomba, solo ella y otra mujer sobrevivieron, mientras que otras 65 personas murieron.

Cuando su marido la encontró en el hospital, le aseguraron que solo le quedaban 24 horas de vida y que había venido para despedirse, pero tras 19 días en la Unidad de Cuidados Críticos logró recuperarse, aunque el atentado le dejó un 67 % de discapacidad.

Pese a su sufrimiento y a las 13 cirugías a las que se ha tenido que someter, Sáez González opta por el perdón y por que su experiencia sea útil para que "nadie tenga que vivir" lo que ella ha vivido. EFE

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