La gran cocina solidaria de Leciñena (Zaragoza) al servicio de quienes salvan sus montes

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Sofía Buetas

Leciñena (Zaragoza), 2 jul (EFE).- Los vecinos de Leciñena se reúnen dentro de una nave para abastecer de bocadillos y paella a los forestales que tratan de apagar el fuego que ya ha quemado más de 2.500 hectáreas en la Sierra de Alcubierre, en una gran cocina solidaria al servicio de quienes trabajan para intentar salvar sus montes.

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Mientras tanto, desde este martes, cuando se declaró el incendio, más de 30 agricultores labran con sus tractores para evitar que el fuego avance, para no "perder lo suyo", dice Lara, una vecina de Leciñena.

El incendio, que corría "como si fuera pólvora", pisaba los talones de los agricultores que trataban de hacer cortafuegos para salvar la zona, para salvar sus campos y para salvar "su forma de abastecerse", explica Jesús Escalero, trabajador del campo.

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Según ha contado, llegaron a vislumbrarlo a 20 o 30 metros y, en ese momento, su mayor miedo era que el fuego no los atrapara y pudieran regresar todos.

En Leciñena, el trabajo tampoco cesa. Decenas de vecinos, hombres y mujeres, salen de sus casas para cortar fruta, hacer bocadillos y paellas para los que están en primera línea del incendio.

"A las 8 de la mañana bajan los forestales, cuando acaba su turno, y vienen a comer algo dulce", explica Carmen, otra vecina que trabaja en una de las naves.

Este jueves habían hecho "por lo menos" 300 bocadillos y dos paellas, una de pollo y otra de verduras "para los vegetarianos", dice Carla, voluntaria en las comidas. En esta jornada, el menú ha cambiado y los forestales podían tomar un plato de cuchara, sentarse y descansar.

Es el segundo incendio en la zona en los últimos 7 años y, por "desgracia", los vecinos conocen tanto la organización para hacerle frente como las consecuencias que puede conllevar el fuego.

"Es nuestro pueblo, es nuestra vida", continúa Lara, emocionada, cuando piensa en el devenir del incendio esta tarde.

En la zona de La Fueva y Morillo de Monclus se declaraba ayer a las 18.20 otro incendio y entonces, el alcalde de Leciñena, Andrés Picazo, temía que se retiraran recursos, pero siguen "el mismo número de efectivos".

"Los vecinos se están volcando, porque lo mínimo que podemos hacer y que está en nuestras manos es ayudar a los que están jugándose la vida por nuestro monte", añade el alcalde.

Jorge Hernández, agente de protección de la naturaleza asociado al retén de Belchite, está cansado tras dos jornadas luchando contra el fuego. Y aunque se van haciendo relevos con los compañeros, trabajan de forma "infatigable" e "incansable".

Este incendio, ha calificado, no ha quemado todo a su avance, sino que ha ido dejando focos que se van avivando con el viento.

"Estamos rematando el sector 1, lo que nos preocupa es que el fuego no salte del perímetro, todo el fuego que humee dentro del perímetro está controlado", ha explicado.

Por su parte, en el alto de San Simón, en la carretera A-129, la que divide el monte de Robres y el monte de Leciñena, junto a la provincia de Zaragoza y de Huesca, "se va a librar la batalla" principal, aquella la que decidirá si se queman 4.000 o 50.000 hectáreas, ha apuntado un miembro del operativo Infoar.

Los voluntarios van a seguir trabajando, día y noche, por sus campos. Los agentes forestales continuarán su labor, esperando dar buenas noticias pronto. EFE

(Foto) (Vídeo)

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