El Festival de Almagro construye la "casa del teatro" en la cuenta atrás de nueva edición

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Aníbal de la Beldad

Almagro (Ciudad Real), 28 jun (EFE).- A pocos días de que comience el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y mientras los espectadores esperan ocupar las butacas, decenas de profesionales trabajan entre bastidores para levantar la gran "casa del teatro" que hará de este municipio uno de los principales referentes escénicos.

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Técnicos de iluminación, sonido, maquinaria o montadores forman parte de ese engranaje silencioso que sostiene cada función y que, aunque apenas es visible para el espectador, resulta imprescindible para que el festival, que se celebrará de 2 al 26 de julio cobre vida.

El director técnico del festival, Paco Leal, explica a EFE que detrás de todo ese trabajo existe una filosofía clara basada tanto en la organización como en el respeto al patrimonio histórico de Almagro, pues recuerda que todos los espectáculos se ven en edificios de alto valor arquitectónico.

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El respeto por su cuidado es una premisa básica, hasta el punto que desvela que "en el Corral de Comedias no se mete ni un solo tornillo en la infraestructura. Todo es autoportante, todo va encajado entre techo y suelo, porque el patrimonio hay que cuidarlo", señala.

"Construir esta casa del teatro se hace con mucho trabajo y sobre todo con un equipo maravilloso. Aquí todos remamos en la misma dirección y eso, creo yo, es la base de nuestro éxito", afirma.

Las jornadas de trabajo se extienden prácticamente durante las veinticuatro horas del día. Una compañía puede terminar una representación de madrugada y, apenas unas horas después, otra comienza a levantar un escenario completamente diferente.

"Hay noches en las que desmontamos a las dos o tres de la mañana y a primera hora ya estamos montando otra producción", relata Leal.

Marina Palazuelos, integrante del equipo técnico del Teatro Municipal, reconoce que muchas veces su función va mucho más allá de la iluminación, el sonido o el montaje escénico, puesto que los técnicos son los primeros en recibir a las compañías, algunas de la cuales llegan con dudas o nerviosas y resume que su objetivo es "intentar que se sientan cómodos desde el primer momento".

La misma sensación comparte Jesús Palazón, responsable del espacio escénico del Palacio de los Oviedo, uno de los escenarios al aire libre del festival y quizá uno de los más expuestos a los elementos.

Mientras observa estructuras, cables y focos bajo el sol almagreño, resume con naturalidad parte de la filosofía que mueve a los equipos: la adaptación constante.

El viento, las altas temperaturas o las tormentas veraniegas forman parte del día a día de quienes trabajan en espacios abiertos.

"Llevo catorce años viniendo al festival y prácticamente todos los años hemos tenido alguna tormenta o algún problema de viento, pero nunca se ha suspendido una función", destaca.

El responsable del espacio escénico de la Antigua Universidad Renacentista (Aurea), Pedro Yagüe, explica que uno de los grandes retos es recrear la iluminación propia del Siglo de Oro, ya que aquellos espectáculos se concebían bajo la luz natural o la de las velas, lo que obliga a reinterpretar esa atmósfera con herramientas contemporáneas sin perder su esencia.

Yagüe reconoce que, cada verano, el Festival de Almagro le permite seguir aprendiendo y compartir experiencia con otros técnicos, con un objetivo final, que el público encuentre un lugar cuidado, sorprendente y preparado para acoger teatro, música y todas las disciplinas escénicas que pasan por estos enclaves históricos. EFE

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