Argelia-Austria, el partido bajo la sombra de 'la desgracia de Gijón' del Mundial 82

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El morbo del encuentro es mayor porque los dos equipos que se enfrentan fueron también protagonistas de una de las mayores polémicas de la historia del fútbol, conocida como 'la desgracia de Gijón' o 'la vergüenza de Gijón'.

En el Mundial de España 1982, en el estadio El Molinón, Austria y la entonces Alemania Federal firmaron el 25 de junio una victoria germana por 1-0 que clasificó a ambos equipos y eliminó a Argelia, una de las revelaciones de aquel torneo.

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Alemania necesitaba ganar para clasificarse tras haber perdido antes contra Argelia. A Austria le servía incluso perder por uno o dos goles, porque ese resultado clasificaba a ambos y dejaba fuera a Argelia por diferencia de goles.

A los diez minutos de juego el delantero Horst Hrubesch marcó el 1-0 para Alemania y a partir de ahí se acabó el partido, convertido en una sucesión de jugadas intrascendentes en lo que la prensa austríaca y alemana definió como "un pacto de no agresión".

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El público de El Molinón, entre ellos muchos argelinos, abucheó a los equipos, coreó "que se besen, que se besen" y llegó a lanzar billetes al campo para denunciar lo que pasaba.

El comentarista de la televisión pública austríaca ORF incluso llegó a pedir a sus espectadores que apagaran los televisores, mientras que uno de sus colegas alemanes, de la emisora pública ARD, se negó a seguir comentando el encuentro.

Desde la sucedido en Gijón, los últimos y decisivos partidos de grupos siempre se juegan al mismo tiempo, para evitar este tipo de situaciones.

Para Argelia, el recuerdo de 1982 sigue siendo una herida abierta y una histórica injusticia para la que ha esperado durante 44 años una venganza.

"Pido que se venguen de Austria. En aquel entonces se aliaron contra Alemania. Hay que afrontar este partido con espíritu de revancha y ganarlo", dijo esta semana el exjugador Lakhdar Belloumi a un canal argelino.

Belloumi, considerado el mejor futbolista de la historia de Argelia, fue el autor de uno de los goles con los que su selección sorprendió a Alemania en 1982, al vencerla por 2-1 en la primera jornada, en una de las mayores sorpresas del torneo.

Desde la selección austríaca han cortado de raíz cualquier especulación de un pacto en Kansas City, donde se jugará el partido el sábado (madrugada del domingo en Europa y África).

El lateral Stefan Posch, que juega con una máscara especial tras una fractura de mandíbula, prometió que su equipo lo dará todo para ganar.

"Vamos al partido con la intención de ganarlo", dijo desde la concentración del equipo en Santa Bárbara.

"Somos deportistas, futbolistas. No puedo ir a un partido y decir: hoy salimos a perder. Eso no funciona. Ninguno de nosotros lo ha hecho jamás y tampoco lo hará. Por eso, para nosotros no hay ninguna duda al respecto", afirmó al ser preguntaron por la ventaja de acabar terceros de grupo. EFE

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