Paulino Guerra pone el foco en la España vaciada en su nuevo libro

Guardar
Google icon

Madrid, 20 jun (EFE).- Para el periodista y escritor Paulino Guerra no hay otra forma de definir las situaciones que cuenta en su nuevo libro, 'Historias tristes de Colomba', que con la palabra "tristes".

"Estas son historias muy duras, es un mundo en el que falta de todo: comida, asistencia sanitaria, educación... Hay mucha gente que es analfabeta o semianalfabeta y donde el ascenso social no existe, se nace pobre, se muere pobre y así siguen todos los predecesores", explica el autor en una entrevista con EFE.

PUBLICIDAD

'Historias tristes de Colomba' recoge catorce relatos de diferentes personalidades del pueblo inventado de Colomba, una aldea que no existe, pero que, al mismo tiempo, podría identificarse con varias zonas rurales de la provincia de Zamora, donde se ubica la historia.

"Yo vengo de allí, soy de campo, soy hijo de agricultores y desde que soy pequeño he escuchado muchas historias de aquellos tiempos en los que las redes sociales eran la fragua, la cocina y el brasero", recuerda.

PUBLICIDAD

Ninguno de sus personajes es cien por cien real, ni siquiera algunos que sí existieron, como 'Tripa Seca' o el mismo 'Pauli', en el que el autor se representa a sí mismo como muestra de orgullo por sus orígenes.

"Si salieras a hacer una encuesta por Madrid, te encontrarías que muchos madrileños tienen orígenes campesinos y lo consideran como un elemento de orgullo", comparte Guerra.

Sin embargo, lo que sí ha notado el autor durante los últimos años es un fenómeno que define como "supremacismo urbano".

"La gente de ciudad que desconoce los pueblos o que tiene una visión romantizada o mística de ellos se permite opinar sobre la gente de las aldeas con una frivolidad y una falta de respeto absoluta", explica.

En este sentido, Guerra critica el "discurso ecologista que hace mucho hincapié en conservar los animales que supuestamente están más amenazados, como el lobo, el jabalí".

Sin embargo, "la gente no repara en que la verdadera especie amenazada son los agricultores y ganaderos de muchas partes de España", añade.

"Si se cierran los pueblos, las tierras y los campos, miles y miles de hectáreas se acaban quemando, como todos los veranos. Si uno quiere ser ecologista y quiere a la naturaleza, más valdría defender a la gente de campo, porque sin ellos acabaremos con un mundo quemado", expone.

La novela recorre otras temáticas como la represión sexual de la España franquista, especialmente en áreas rurales: "No queda ya nada de eso afortunadamente, hemos pasado de esa época y la gente vive su sexualidad con cierta libertad", expone.

Asimismo, en varios de estos relatos el autor recuerda lo vivido en la Guerra Civil, con historias como la de 'El Duende', un criminal que fue fusilado como preso político cuando lo único que había hecho fue robar.

Para Guerra, es imprescindible saber de dónde venimos: "Vivimos en una sociedad del bienestar. Tenemos que recordar nuestro pasado, pero no para fustigarnos, sino para saberlo, para conocer a nuestros ancestros y ser conscientes de lo mucho que hemos avanzado en estos años".

A pesar de todo, queda mucho trabajo por hacer, como mejorar la situación de la España vaciada, problema ante el cual no dispone de soluciones.

"Los periodistas somos muy expertos en hacer listados de problemas, no en poner soluciones, pero al menos debemos asegurarnos de que la situación no vaya a más, que las políticas favorezcan a agricultores y ganaderos y que la burocracia no acabe de empantanarlo todo", concluye. EFE

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD