La ciencia pone a los Sanfermines 2026 bajo la lupa del microscopio

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Pamplona, 16 jun (EFE).- La ciencia se ha puesto el pañuelo rojo y ha colocado a los Sanfermines bajo la lupa del microscopio, un estudio que se muestra en nueve carteles distribuidos por Pamplona que revelan lo que se esconde detrás de los toros que parecen correr como Usain Bolt y presentan el chupinazo como un experimento de química, entre otras cuestiones.

 El proyecto 'La ciencia en blanco y rojo' del Museo de Ciencias de la Universidad de Navarra nació hace apenas un año cuando empezaron a dar vueltas a la idea de que cualquier excusa sirve para hablar de ciencia, incluidos los Sanfermines.

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Ha contado con expertos de distintas disciplinas, historiadores, biólogos, químicos, físicos y hasta un escritor especializado en Hemingway, porque la ciencia "no solo está en los microscopios y en la secuencia del ADN, sino en todas partes donde existe algo", según ha explicado en su presentación el director del Museo de Ciencias, Ignacio López-Goñi

El día 6 de julio arrancan los Sanfermines con el chupinazo y con una lección de química; 25 gramos de pólvora negra compuesta de nitrato de potasio, carbón vegetal y azufre propulsan el cohete hasta los 500 metros de altura y generan un estruendo de 133 decibelios sobre la plaza Consistorial. Hay un protocolo estricto que pocos conocen y más de 30 cohetes adicionales que suenan en distintos ángulos.

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El día 7 arranca el encierro, que el Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad lleva años estudiando. Los toros alcanzan los 25 km/h y los corredores más rápidos se mueven entre los 20 y 22, una simetría de velocidades que, según López-Goñi, obliga a usar la inteligencia para sobrevivir.

El estudio demuestra que cuando aumenta la densidad de corredores y hay un obstáculo delante, el instinto lleva a acelerar en lugar de frenar, y ahí es cuando se producen las caídas.

El cartel dedicado al toro desvela uno de los grandes mitos: los toros no perciben el color rojo; lo que realmente ven es movimiento, porque sus ojos están diseñados para detectar depredadores.

Además, tienen un punto ciego justo al frente de su cabeza, exactamente donde el torero se coloca cuando quiere parecer valiente, aunque López-Goñi ha dejado claro que él "no lo haría".

Los gigantes no vuelcan porque su centro de gravedad siempre permanece dentro de la base de sustentación. Cuanto más giran más estables son, como una peonza.

La música ocupa otro de los carteles, ya que 15 horas diarias de sonido durante los Sanfermines generan una inyección de dopamina que explica por qué la jota de San Fermín eriza la piel.

El cartel dedicado a Hemingway recuerda que 'Fiesta' no es una traducción, sino el título original que el escritor puso a su novela, antes de cambiarlo por 'The Sun Also Rises' ('El sol también sale') para el mercado anglosajón.

Para el cartel sobre las mareas humanas, el Departamento de Física estudió durante años cómo se mueve la multitud en el chupinazo: no es un movimiento caótico sino oscilatorio, colectivo, sincrónico y periódico, con un ciclo de 18 segundos, un dato que puede servir para predecir y prevenir accidentes en grandes aglomeraciones.

La iniciativa cuenta con el apoyo de la Fundación Caja Navarra, el Ayuntamiento de Pamplona y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología. EFE

(foto)

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