Setefilla Guerra, la pionera del cine gestionado por mujeres cuya vida ha sido descubierta

Guardar
Google icon

Fermín Cabanillas

Arahal (Sevilla), 15 jun (EFE).- A principios del siglo XX, una vecina de Arahal (Sevilla), viuda y con cuatro hijos, decidió darle a su vida una salida profesional y, sin saberlo, se convirtió en una de las pioneras de su ramo al abrir una sala de cine en una época en la que el sector estaba copado por hombres.

PUBLICIDAD

Se llamaba Setefilla Guerra Nieto y había nacido en 1873 en Lora del Río, también en la provincia de Sevilla; con solo 37 años se quedó viuda, de modo que, lejos de las actividades a las que se dedicaban las mujeres de la época, decidió poner en marcha una sala de cine, aprovechando además la infraestructura que tenía en su casa y una anexa.

Su historia se ha conocido gracias a la investigación realizada en la Carta Patrimonial de Arahal, un intenso trabajo hecho bajo la dirección del historiador e investigador José María Martín Humanes (Universidad de Copenhague) y con el trabajo, entre otros, del cronista de la villa, Rafael Martín.

PUBLICIDAD

De esta forma, tras varias ideas sobre cómo activar esa sala, en torno a 1916 unió la parte trasera de la casa de la calle Serrano donde vivía con una que heredó de su madre en la calle San Roque, que se convirtió en la entrada oficial del cine, y que, a su vez, se comunicaba con la parte trasera de su propia vivienda.

Así nació el ‘Salón Cervantes’, un espacio dedicado a espectáculos, teatro y proyecciones que terminaría convirtiéndose en uno de los primeros escenarios de la modernidad cultural de la localidad y su comarca, a cuyo frente se encontraba esta mujer, que se encargaba de todo lo relacionado con la gestión de lo que acababa de crear.

Gracias a ella, a Arahal llegaba gente desde muchos puntos de la comarca para ver ‘El gabinete del doctor Caligari’, de Robert Wiene, o ‘Una semana’, de Buster Keaton, algunos de los grandes éxitos del incipiente cine mundo que, de otra forma, nunca habrían sido vistos en su pueblo.

Pero la figura de Setefilla Guerra trascendió ampliamente la historia del cine local porque con ella no solo nació el Cine Cervantes, sino que comenzó una las sagas de mujeres empresarias y hacedoras de cultura más singulares de la provincia: ‘Las Fillitas’.

De Filla a Sillitas

En el ámbito familiar era conocida simplemente como Filla, pero con el tiempo de aquel nombre cariñoso surgiría el apodo Fillita, que acabaría identificando a toda la familia y al propio cine. Con los años, la fonética popular lo mutó a Sillitas, pues muchos vecinos creían erróneamente que el alias se debía a las sillas del patio de butacas.

La periodista Carmen González, encargada de difundir todo lo que se está descubriendo en la Carta Patrimonial de Arahal, recuerda que, aunque fue un ejemplo de emprendimiento, la vida de esta mujer no fue fácil, “entre otras cosas por quedarse viuda tan joven, e incluso estaba embarazada de su cuarto hijo cuando murió su marido”.

Su bisnieta, María del Valle Zayas Maldonado, de 70 años, recuerda a su bisabuela como “una mujer muy bajita, que estaba siempre vestida de negro, con un delantal de cuadritos blanco y negro. Tenía el pelo blanco, un moñito muy chiquitito que se ponía siempre y los ojos azules”.

Cuando la operaron de la cadera a los 90 años en un hospital de Sevilla“los médicos apuntaron su caso en los libros del hospital como algo curioso por cómo soportó la intervención”, y entonces tuvo que llevar bastón, “y, coquetamente, decía que no era por la edad, sino por si se caía”.

Setefilla Guerra murió a los 97 años, el 22 de enero de 1970, feliz de trabajar toda su vida por la cultura de su pueblo, como una pionera distinta en unos años muy complicados. EFE

fcs/fs/ros

(Foto)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD