Oviedo, 12 jun (EFE).- El síndrome cardio-renal-metabólico, que relaciona la obesidad, la diabetes tipo 2, la enfermedad renal crónica y la cardiovascular, es uno de los mayores desafíos sanitarios actuales, pero también en el que se puede intervenir precozmente desde las consultas de atención primaria.
Este ha sido uno de los mensajes que han transmitido este viernes las doctoras Isabel Egocheaga, Yasmín Drak e Isabel Paúles en el 32.º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que reúne a 2.500 profesionales hasta este sábado en Oviedo.
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La Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) ya apuntó en 2023 la necesidad de abordar la obesidad, la diabetes, la enfermedad renal crónica y la cardiovascular de forma conjunta por la interrelación que mantienen entre sí y su progresión silenciosa, que aumentan de manera significativa el riesgo de complicaciones cardiovasculares y renales.
Sin embargo, los médicos de atención primaria llevan "mucho tiempo integrando y avisando de la importancia que hay entre la relación de tejido adiposo, páncreas, corazón, hígado y riñones" y la función de estos profesionales para prevenir que los pacientes acaben desarrollando el síndrome cardio-renal-metabólico, ha señalado Drak.
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"Tenemos una oportunidad y un escenario ideal para hacer un adecuado cribado entre nuestros pacientes y así evitar que ese tejido adiposo disfuncional evolucione a una obesidad, a un sobrepeso, a una diabetes, hipertensión o incluso que tengan un evento cardiovascular", ha expuesto.
Por ello, los médicos de la SEMG han querido "predicar con el ejemplo" y durante estos días se están sometiendo a pruebas de cribado renal, mediante análisis capilar y de orina, así como a ecografías carotídeas, que permiten valorar de forma precoz la afectación vascular y renal asociada a este síndrome.
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La población de riesgo -personas con obesidad, hipertensión, diabetes o colesterol, entre otras- puede solicitar estas pruebas en atención primaria. "La prevención del riesgo cardio-renal-metabólico puede y debe comenzar en la consulta del médico de familia", ha apostillado la doctora.
En el abordaje de este síndrome juega un papel fundamental la atención a la obesidad, que las expertas recuerdan debe tratarse como una enfermedad crónica y multifactorial de la que no se debe culpabilizar al paciente: "Es un convenio de un montón de factores entre alimentación o falta de ejercicio, pero también estrés, salud mental, genética y biología", ha subrayado Paúles, responsable del grupo de trabajo de Estilos de Vida y Determinantes de Salud, de la SEMG.
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"Los médicos de familia lo que tenemos que hacer es un abordaje integral; adecuar, por supuesto los tratamientos a todos los factores que involucran al paciente", y para ello disponen además de una nueva herramienta, los fármacos antiobesidad de tirzepatida o la semaglutida.
Uno de los problemas que se están encontrando los profesionales con estos fármacos es que su aplicación subcutánea acaba interfiriendo en la adherencia de los pacientes; por ello, auguran que cuando lleguen los fármacos orales, mejorará el seguimiento de los tratamientos por parte de estos pacientes. EFE
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