Pediatras: la diversidad de género en menores "no es una moda", sino una realidad

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San Sebastián, 11 jun (EFE).- La diversidad de género en menores "no es un fenómeno marginal ni una moda", es una realidad que se ve cada vez más en las consultas pediátricas y para la que se requieren profesionales preparados y una atención multidisciplinar que permita acompañar a estos adolescentes que, en la mayoría de los casos, sufren porque su sexo no se corresponde con su identidad de género.

Este asunto se está tratando en el 72 Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP), que se ha inaugurado este jueves en San Sebastián con la participación de casi 2.000 facultativos y en el que se abordarán también otros desafíos que están transformando la atención pediátrica, como la salud mental infanto-juvenil, el impacto de las pantallas y el acoso escolar.

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Raúl Hoyos Gurrea, especialista en Endocrinología Pediátrica y Experto en Medicina Transgénero del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, y uno de los ponentes de esta reunión científica, ha destacado en rueda de prensa que la diversidad de género es "algo que ha acompañado a la humanidad desde siempre", pero que ahora tiene una mayor visibilidad, entre otras razones, porque las familias de estos menores se han "empoderado" y reclaman un atención adecuada.

Ha explicado que diversos estudios internacionales reflejan un aumento de las consultas, como el realizado por la Universidad Libre de los Países Bajos, según el cual las evaluaciones en unidades especializadas pasaron de los 34 casos anuales en 1980 a 686 en 2015.

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En España no se cuentan con este tipo de datos, pero ese incremento se ha dado de igual manera en las dos últimas décadas.

Los expertos insisten en que el manejo pediátrico de la diversidad de género debe partir de la premisa de que identidad de género, expresión de género y orientación sexual son conceptos distintos y cada menor vive su proceso de forma única, por lo que el papel del pediatra no consiste en "orientar decisiones", sino "acompañar, escuchar y atender las necesidades del menor y su familia" de una manera "individualizada y libre de prejuicios".

Estos menores pueden someterse a tratamientos. Existen dos, que tienen beneficios y riesgos y que requieren de un seguimiento a largo plazo.

Para una primera fase, está la hormonación para lograr un "bloqueo puberal", que tiene carácter reversible y pone en "stand by" el desarrollo para permitir al adolescente y al equipo clínico ganar tiempo en la toma de decisiones.

Posteriormente, se pueden acometer tratamientos de afirmación, que son parcialmente irreversibles, que requieren un seguimiento clínico prolongado y que "rara vez se inician por debajo de los 14 o 16 años".

Hoyos ha señalado que la literatura científica apunta, en conjunto, hacia una mejoría de la salud mental y del bienestar emocional en menores adecuadamente evaluados, cuando antes de este abordaje la "tasa de sufrimiento" es muy alta.

Ha citado una investigación que establece una reducción del 60 % de la depresión moderada-grave y del 73 % de la ideación suicida de estos menores tras doce meses de tratamiento y seguimiento especializado, junto con mejoras sostenidas de ansiedad, congruencia corporal y satisfacción vital.

Este especialista ha destacado, además, que otro estudio neerlandés muestra que el 98 % de los adolescentes que iniciaron un tratamiento hormonal lo mantenían en la edad adulta. En la unidad en la que él trabaja, que atiende a las provincias de Granada, Jaén y Málaga, de los 180 menores tratados en los últimos años, solo tres han desistido.

"Estos datos son incompatibles con la idea de decisiones precipitadas o pasajeras", ha afirmado.

Ha recordado que estas hormonaciones -palabra que prefiere a tratamiento por considerarla "patologizante" para un fenómeno que no es patológico- no están exentas de riesgos, especialmente sobre la salud ósea y cardiovascular y sobre la fertilidad, pero que, al ser conocidos, forman parte del seguimiento protocolarizado.

Persisten aún "áreas de incertidumbre y necesidad de investigación a largo plazo con relación a algunos aspectos del neurodesarrollo o el seguimiento más allá de dos décadas". EFE

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