Barcelona, 11 jun (EFE).- Los médicos del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona que atendieron al bebé de seis semanas presuntamente maltratado por sus padres han ratificado ante el juez sus sospechas de que el niño sufrió una agresión sexual que le causó la lesiones "más graves" que han visto en su carrera.
Según han informado fuentes jurídicas, dos doctoras, un cirujano y una enfermera del hospital, que dio la voz de alarma sobre el estado el bebé, han declarado este jueves como testigos ante el juez de la sección de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia de Barcelona que investiga a sus padres, quienes fueron detenidos el pasado mes de marzo acusados de maltrato y agresión sexual a su hijo de semanas.
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Ambos progenitores han negado haber golpeado al bebé y la madre, que está en libertad provisional tras haber ingresado en un principio en prisión junto a su pareja, ha apuntado a que el padre trataba con brusquedad al niño, en lo que se perfila como su línea de defensa para explicar las lesiones del bebé.
Los doctores que hoy han declarado, entre ellos un cirujano y la responsable del servicio de infancia y adolescencia del hospital, han coincidido en que las lesiones que presentaba el menor, y que podrían dejarle secuelas de por vida, tienen un origen "traumático" y, por lo tanto, compatible con un posible caso de maltrato.
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Asimismo, los médicos han insistido en que las lesiones que el bebé presentaba en el ano, las más graves que han visto en su vida profesional -con hasta veinte años de experiencia-, confirman que fue víctima de una agresión sexual, por lo que descartan la tesis de la defensa de que pudieron ser provocadas por el tamaño de sus heces o por algún tipo de estimulación digital para ayudarle a defecar.
Los médicos han precisado, a preguntas de las defensas, que no puede descartarse ninguna hipótesis sobre el origen traumático de las lesiones del bebé -como la posibilidad planteada por los abogados de que sus extremidades quedaran atrapadas en los barrotes de la cuna-, pero han coincidido en que la hipótesis de un origen fortuito es poco probable.
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Los testigos también han sido interrogados sobre la actitud de los padres cuando, derivados por el Hospital de Sant Pau, acudieron al Vall d'Hebron, donde la madre trabajaba de enfermera, tras haber llevado a su hijo a otros centros sanitarios por llantos continuos, sin que se le detectaran indicios de maltrato.
Según los médicos, una vez en el Hospital Vall d'Hebron, los padres del bebé insistieron al personal sanitario en que examinaran exhaustivamente al niño, argumentando que, pese a haber sido explorado en otros centros sanitarios, el bebé seguía con malestar y dolor.
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La ronda de declaraciones testificales del caso proseguirá mañana con la comparecencia de familiares de ambos padres del bebé ante el juez que investiga el caso. EFE
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