Madrid, 8 jun (EFE).- España ya suma más de 30.000 hectáreas quemadas este año, cuadruplicando las cifras de 2025; ante un verano que se prevé crítico, conocer la terminología básica sobre incendios forestales es clave para comprender mejor la información de los medios y servicios de emergencia.
Uno de los conceptos más habituales a tener en cuenta es el de conato (cuando la superficie afectada no supera una hectárea), mientras que a partir de esa extensión ya se habla oficialmente de incendio forestal.
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Por encima de ambos aparece el gran incendio forestal (GIF): aquellos fuegos que superan las 500 hectáreas quemadas y que suelen requerir una movilización extraordinaria de recursos.
Una vez iniciado el fuego, los especialistas analizan las distintas zonas para interpretar su comportamiento: el foco es el fuego inicial o el sector de un incendio que arde con mayor intensidad, y la cabeza (o frente) es la parte que avanza con mayor rapidez e intensidad impulsada por el viento y la pendiente del terreno.
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Los flancos son los laterales del incendio y la cola corresponde a la parte trasera, donde la propagación suele ser más lenta.
Otro concepto habitual es el de foco secundario, que se produce cuando pavesas (materiales encendidos) son transportadas por el viento y generan nuevos incendios a cierta distancia del frente principal.
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Los incendios forestales atraviesan distintas fases: en un principio el fuego está activo (fuera de control, avanzando y propagándose libremente) y cuando las labores de extinción logran frenar su crecimiento pasa a estar estabilizado, aunque no controlado.
La fase de perimetrado se alcanza cuando los efectivos consiguen rodear todo el contorno del incendio mediante lineas de defensa (barreras construidas durante la emergencia para cortar la continuidad del fuego).
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Después se llega a la fase de control, declarada cuando el incendio ha sido aislado y perimetrado por completo, sin posibilidad de que se propague, y se da por extinguido cuando ya no existen puntos calientes ni materiales capaces de reactivar el fuego.
Otra de las informaciones más habituales durante una emergencia es el nivel de gravedad asignado al incendio.
El nivel 0 se declara cuando el fuego puede ser combatido con los medios ordinarios y no supone una amenaza para personas o bienes ajenos al entorno forestal.
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El nivel 1 se activa cuando existe riesgo para infraestructuras, viviendas aisladas u otros bienes, o cuando se requiere una respuesta reforzada.
El nivel 2 implica una situación de mayor complejidad, con peligro para la población o necesidad de incorporar medios extraordinarios de otras administraciones, incluidos recursos estatales.
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El nivel 3 corresponde a emergencias de interés nacional y supone que su dirección pasa al Gobierno central a través del Ministerio del Interior.
Para entender una emergencia es importante conocer quién participa en las labores de extinción, comenzando por los bomberos forestales, que constituyen la primera linea de ataque directo con herramientas manuales, mangueras y vehículos autobomba.
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Junto a ellos trabajan los agentes medioambientales y forestales, encargados de tareas de vigilancia, investigación y apoyo técnico gracias a su conocimiento del terreno.
En los incendios de mayor complejidad pueden desplegarse las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), especializadas en la extinción de grandes incendios (GIF) y condiciones de alta dificultad.
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Cuando la emergencia alcanza una dimensión especialmente grave, puede intervenir la Unidad Militar de Emergencias (UME), una unidad de las Fuerzas Armadas que cuenta con personal específicamente formado para actuar en catástrofes y situaciones de gravedad extrema.
Toda esta operativa se coordina sobre el terreno desde el Puesto de Mando Avanzado (PMA), a nivel superior, la gestión recae en el Centro de Coordinación Operativa autonómico (CECOP), y si intervienen varias administraciones simultáneamente, en el Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI).
La estrategia de extinción de incendios incorpora otros conceptos que pueden generar confusión, como la diferencia entre linea de defensa y linea de control.
La linea de control es el conjunto de barreras naturales y construidas y la linea de defensa forma parte de esta, por lo que hay que tener en cuenta que la linea de defensa se "construye" y la linea de control se "establece".
Un cortafuego es una barrera -natural o preparada- existente desde antes de un incendio que puede funcionar como barrera al fuego, aunque su función principal es la de funcionar como zona de trabajo para los Servicios de Extinción.
También existe el contrafuego, una técnica que consiste en provocar de forma controlada una quema en una zona determinada para eliminar combustible vegetal y frenar el avance del incendio principal. EFE
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