Los cromos, negocio Mundial de 1.400 M€

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Juan José Díez Goez

Santiago de Chile, 5 jun (EFE).- Cada cuatro años llega el Mundial de fútbol y, con él, la tradición de destapar sobres, intercambiar pegatinas o incluso comprarlas para completar el álbum de Panini, un ritual que se remonta a México 1970, que esconde detrás un negocio global multimillonario y que desata la locura incluso en las calles de países que no participan en el torneo, como Chile.

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Un negocio que según cifras los nuevos suelos de la compañía italiana moverá en esta edición, la más grande de sus historia, alrededor de 1.400 millones de euros, y que Panini podría perder para la copa del mundo en 2034 de Arabia Saudí si la justicia falla en su contra el litigio que mantiene con su rival.

Y es que la FIFA anunció el pasado 7 de mayo que había concedido los derechos a la empresa estadounidense Fanatics, pese a que el tribunal federal del distrito sur de Nueva York no se ha pronunciado sobre la denuncia interpuesta por Panini en 2023 por supuestas prácticas anticompetencia.

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Mientras se resuelve, la compañía italiana trata de aprovechar el momento de un mercado en crecimiento -según el banco inversiones Morgan Stanley el mercado global de artículos coleccionables está valorado en 100.000 millones de dólares anuales.

Una cifra que se entiende mejor cuando se comprende que solo para este Mundial se calcula que se se venderán entre 500 y 800 millones de sobres y 35 millones de álbumes. Y que circularán por el mundo 7.000 millones de cromos o láminas. Cada coleccionista.

Sudamérica, el mercado más dinámico

Y se concentra con especial atención en el desarrollo del mercado secundario en Latinoamérica, que supone el 10% de su negocio, con los países del sur como los más dinámicos del continente.

En Suramérica las ventas del álbum ya han superado en un 24% a la edición de Catar

2022 y los países que lideran el éxito en ganancias son Brasil, Argentina, Colombia y Chile, según explicó a Efe el gerente comercial de Panini en este último país, Milton Benítez, quien atribuye el repunte a la tradición futbolera de la región y al éxito reciente de algunas de esas selecciones.

“Colombia está pasando por un gran momento futbolístico y tanto Brasil como Argentina son como una tradición del Mundial, se vive el fútbol en cualquier esquina”, explicó Benítez y agregó que Chile, pese a no participar en el torneo, tuvo una generación dorada que ganó la Copa América en las ediciones de 2015 y 2016, lo que “vuelve a traer esa nostalgia de haber sido exitoso”.

“En los años en que no hay Copa América ni Mundial, el trabajo se divide 30 o 50 veces”, explica el directivo. Según Benítez, en esta edición del Mundial se pueden superar los 30 millones de sobres vendidos, con un crecimiento estimado del 100% respecto a la edición pasada, alentado en que las ventas en Chile superaron hace diez días la expectativa que tenían de crecer un 25%.

Un aumento que se explica por el crecimiento también del propio producto: en 1970, cuando los hermanos Giuseppe y Benito Panini lanzaron el primer coleccionable mundialista este constaba de 50 páginas y 271 cromos/láminas/figuritas. El actual, son 120 páginas y 980 cromos.

Además, se ha generado un mercado secundario al incluir algunas láminas especiales con cuatro variantes de color y de relieve que aparecen una cada cien sobres, según explicó Benítez:

“Lo que nos dimos cuenta es que los coleccionistas disfrutan de tener un producto que sea especial y diferenciado y que además sea escaso”, asegura sobre una edición especial como la lámina más valiosa y exclusiva una de Messi con ribetes dorados.

El interés por el intercambio de láminas del álbum ha llevado a que se realicen eventos multitudinarios como la “Cambiatón” de láminas que se hizo el domingo 31 de mayo en Santiago, en el estadio Bicentenario de La Florida, a la que asistieron más de ocho mil personas según la gerente de mercadeo de Panini en Chile, Bárbara Quintero.

El fenómeno de Panini también mueve la economía en las calles

Julio Malvino intercambia y vende láminas desde hace 44 años en su puesto de venta, a solo una calle del Palacio de la Moneda; actualmente atiende alrededor de mil personas diarias y, desde las seis de la mañana que llega a abrir el puesto, hay gente esperándolo.

Vende a 300 pesos chilenos (0,34 USD al cambio actual) cada lámina y a 400 (0,45 USD) las que tienen holograma. En cuanto al intercambio, el sistema que maneja es el siguiente: las personas llevan dos láminas repetidas y él entrega una, pero si la lámina es especial, negocian otro tipo de trueque, explica a Efe.

Malvino calcula que si alguien llenara el álbum comprando láminas en su puesto, le costaría alrededor de 300 mil pesos chilenos (335,24 USD), un precio con el que “no se lograría llenar ni la mitad del álbum comprando sobres”.

A pocos metros del kiosco, tras una fila de por lo menos diez personas y algunos coleccionistas que intercambian fichas, está parado Franco Rivera, quien todos los días entre semana se ubica allí para vender estampas.

El joven de 19 años empezó a vender láminas hace tres semanas para comprar un nuevo teléfono y ya reunió el dinero que le hacía falta; al día invierte en promedio 110 mil pesos (123,20 USD) comprando sobres y ha llegado a ganar 300 mil pesos (335,24 USD) en una sola jornada.

Además de las cromos, también vende cajas con el logo del Mundial en las que caben aproximadamente 400 láminas, las produce él mismo con una impresora 3D que tiene trabajando día y noche para generar cinco cajas cada siete horas.

Tras cumplir su meta inicial, Rivera tiene pensado seguir vendiendo hasta que termine el torneo para poder comprar otra impresora 3D y continuar su emprendimiento con otros artículos cuando termine el furor de las cromos de Panini.

El final de una era: Panini pierde la licencia del álbum del Mundial

Para los nuevos dueños de Panini, el futuro está ahora en la diversificación, conscientes de que con toda probabilidad Fanatics se quede con el multimillonario negocio planetario.  Y es que en un paso más en la estrecha relación que existe entre la FIFA y Fanatics Collectibles, que ya se había convertido en el operador oficial de venta minorista y merchandising en los estadios para la Copa Mundial de 2026.

Además, la compañía será anfitriona del Fanatics Fest, donde se desarrollarán las ruedas de prensa oficiales de la final del certamen y también organizará una transmisión en directo en un centro de convenciones en Nueva York.

En Panini esta noticia se recibió con tranquilidad, explica el gerente comercial en Chile, quien revela que en el interior de la compañía tenían conocimiento del final del contrato y se han venido reforzando otras licencias como las de Netflix o Disney;

Entre tanto, están enfocados en preparar el siguiente Mundial, con el que Panini cumplirá 60 años consecutivos llevando el álbum oficial del torneo y cerrará el fin de una época que ha marcado a personas de todas las edades alrededor del mundo. EFE

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