Madrid, 4 jun (EFE).- "Cada vez más hombres se atreven con la lectura del 'cozy romance' (romance acogedor)", lo dice la escritora española Cherry Chic, considerada pionera en España de estas historias de amor y segundas oportunidades que hasta ahora leían básicamente mujeres, eso sí de tres generaciones: hijas, madres y abuelas.
En una entrevista con EFE, Cherry Chic, seudónimo de Lorena González (Málaga, 1987), explica que su novela está ambientada en Valdelila, un pueblo ficticio e interior del sur de España, rodeado de campos de lavanda, pero tras la imagen de ese universo idílico, dos familias imperfectas lidian con sus fracasos y pelean por la custodia de un niño de 6 años al que su madre abandona, y pone "su mundo patas arriba".
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'Giulia, el amor y un puñado de lavanda', editado por Planeta y en las librerías desde este jueves, está dirigido a un público muy amplio. La autora es consciente de que sus historias interesan más a mujeres, desde los 15 años en adelante, pero percibe que cada vez más hombres se atreven con su lectura: "Generalmente responde a una sugerencia de su mujer, su novia, su hermana o su madre".
Para Cherry Chic, "esto es un auténtico logro", ya que considera que las historias románticas tienen que salir del coto femenino y abrirse, con naturalidad, sin ceñirse a géneros.
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Cherry reconoce que llegó a este seudónimo "de forma absurda": "Al principio escribía en redes y el día que necesité un nombre para subirlo a la plataforma de autopublicación estaba comiendo cerezas, y como 'cherry' me pareció bonito, en inglés todo suena muy bien, se quedó y ya han pasado diez años y una veintena de libros".
Luego llegó Chic, con la misma espontaneidad: "Quedaba bien y tenía que tener un apellido".
La autora considera que en su obra el amor no es lo único que importa: "Hay humor, drama, familia, amigos de verdad, personajes que cargan con cicatrices invisibles, rutinas y miedos constantes que les obligan a reinventarse".
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Valdelila donde se sitúa la historia está inspirado en los pueblos de interior de Andalucía, muy rurales, con muchos animales, ríos y una vida muy pausada frente a la vida de ciudad.
La autora reconoce que le gusta escribir sobre familias, pero no sobre la típica y estructurada: "Prefiero las familias complejas en las que todo el mundo pueda sentirse representado".
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Cherry revela que el niño protagonista (Giuliano), al que abandona su madre, es "un pequeño adulto en miniatura" que no se inspira en nadie en concreto, pero es un personaje que tenía en mente desde hace mucho tiempo.
La autora revela que un recurso que utiliza a la hora de escribir es incluir en los personajes infantiles frases habituales de sus hijas, de 10 y 7 años, y lo hace a modo de "herencia emocional" para el día de mañana "cuando tengan edad para leer el libro".
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Una de las frases es la de Bella, una niña que solo entrena con una pelota rosa (igual que su hija) y otra hace referencia a los saquitos secos de lavanda que en el libro aparecen como decorativos en las fiestas infantiles, y que entusiasman a su otra hija.
Cherry admite que el libro con una portada de colores románticos y lilas que evocan la lavanda, cuenta también con cantos pintados con intención coleccionista.
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Y es que reconoce que la novela romántica sigue dirigida a mujeres aunque cada vez más hombres la disfrutan: "Y ojalá en el futuro siga esa tendencia".EFE
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