Antonio Gamoneda: 95 años, desazón por el futuro y la pluma activa para honrar a Lorca

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Thais Lozano

León, 4 jun (EFE).- Tan preocupado por el futuro como convencido del poder transformador de la poesía, Antonio Gamoneda, con 95 años recién cumplidos, no piensa todavía en dejar de escribir; lo hace cada noche, hasta la madrugada, en los últimos meses con el objetivo de completar un poema de más de 200 líneas sobre Federico García Lorca.

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Sopló 95 velas el pasado 30 de mayo y esa, dice, es la principal razón para seguir escribiendo. "Vamos a ser realistas, no me queda mucho, y todo lo que aún tengo por hacer es lo que hace que trabaje más", confiesa en una entrevista con EFE.

Desde su casa, a escasos metros de la Catedral de León, Gamoneda trabaja cada madrugada en "la centésima versión" de un largo poema que verá la luz en septiembre con el que desde hace algunos meses busca honrar "al penúltimo gran poeta de la lengua española" asesinado hace ahora 90 años.

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"La poesía, en la dimensión de Lorca, era insoportablemente bella. Quienes lo asesinaron no mataron solo a un hombre, estaban destrozando un enorme y hermoso capítulo de la poesía en lengua española. Lorca dejó mucho, pero habría dejado mucho más", lamenta.

Esa desazón por el pasado, especialmente por la guerra "de España contra España" que le tocó vivir, la siente igualmente por el presente, en el que lamenta que la democracia no haya acabado con las desigualdades, y también por el futuro.

"Yo nací en un mundo legislado por la iglesia. Ha habido un cambio, la democracia, que no es más que la tapadera del capitalismo. Nos han cambiado el santo, pero siguen engañándonos. Sigue mandando el dinero. La santa democracia sigue sin cambiar las estructuras sociales y así nadie salva al ser humano de su infierno: si es hijo de pobre no tiene derecho a una cuchara o a un techo", asegura.

El mundo, lamenta, "no va a ser de repente sencillo y hermoso". "No se va a arreglar para quienes vivan después que yo. Va a seguir estando cargado de grandísimos, potenciales y universales ladrones. Y a su lado estará un sinfín de asesinos que declaran guerras".

Frente a ello, confía, siempre estarán las letras. "La aparente y directa imposibilidad e inutilidad de la poesía para mejorar la existencia no es del todo cierta. Hay terrenos en los que sí puede ser eficaz y son los de la conciencia grupal".

Él sigue apoyándose en la poesía para acompañarle "en los últimos meses o años" y con ella quiere "hacer algo también en favor de los demás". "De todos, de los que conozco y de los que desconozco", añade.

Confía en que sus poemas, aquellos que le valieron en 2006 el Premio Cervantes, puedan ayudar a las personas a minimizar sus tragedias. "Hasta un poema desolador proporciona placer a quien lo escribe y a quien lo lee", agrega.

Para responder a la pregunta de cómo le gustaría que se le recordase, Antonio Gamoneda no necesita pensar: "Yo no soy Lorca. Soy un poeta como seguramente habrá muchos más. Mejores y peores".

"Que me recuerden, si me recuerdan, como alguien que quiso ser amigo de todos. Como un hombre que no tuvo una vida fácil. Que no tiene coche, ni WhatsApp, que nunca tuvo ni siquiera una bicicleta. Pero que fue alguien que, dentro de esa pobreza que a mí no me lo parece, quiso hacer algo por los demás", afirma.

"Escribe también" -añade- "que si me olvidan, tampoco pasa nada. Hay muchos que merecen recuerdo más que yo y ya nadie les recuerda". EFE

(Foto) (Vídeo)

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