Vigilar la deforestación o los movimientos del Bernabéu: el auge de los datos satelitales

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Madrid, 2 jun (EFE).- Vigilan la atmósfera, los océanos y la evolución del clima; monitorean catástrofes naturales, el tráfico marítimo, las fronteras o la deforestación; y prestan servicios esenciales de seguridad y defensa; pero los satélites son capaces también de detectar los movimientos milimétricos y ocultos del estadio Santiago Bernabéu.

No hay alarma; los datos reportados por un satélite (el 'PAZ' de la operadora española Hisdesat) revelaron desplazamientos muy claros, de hasta 3,5 centímetros, en la estructura del estadio, pero también que no se detectaban movimientos significativos en las calles y edificios circundantes y que esos movimientos se limitan a la estructura del renovado campo de fútbol, según concluyó un trabajo que ha dado a conocer la Agencia Espacial Europea.

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El 'mercado' de la Observación de la Tierra (EO) desde el espacio está experimentando una profunda transformación, evolucionando desde el simple suministro de imágenes hacia un modelo de inteligencia estratégica y económica, y proyecta un crecimiento masivo para la próxima década impulsado por la inteligencia artificial y las necesidades de seguridad en un contexto geopolítico complejo.

Los datos de la multinacional Novaspace, una consultora especializada en el sector aeroespacial, apuntan que el mercado de la observación de la Tierra desde el espacio va a crecer desde los aproximadamente 5.000 millones de dólares actuales hasta los más de 8.000 en el horizonte de 2034, un crecimiento sustentado en la seguridad y la defensa, el análisis basado en la inteligencia artificial, las imágenes de muy alta resolución y el monitoreo continuo de infraestructuras.

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La consultora calcula que ese año orbitarán la Tierra casi 6.000 satélites de observación, y justifica esa aceleración en el crecimiento de las constelaciones satelitales que asegurarán que el monitoreo sea constante y en las necesidades estratégicas de los gobiernos y de las grandes empresas de disponer de sistemas que garanticen su 'soberanía espacial'.

La observación de la Tierra es una manera de estudiar el planeta desde el espacio, utilizando tecnología para convertir los datos en conocimiento sobre cómo funciona y cómo está cambiando, ha resumido Ainhoa Mendizábal, jefa de área de Desarrollo de Negocio EO de la operadora española Hisdesat, y ha señalado que el 'mercado' de la observación de la Tierra evoluciona hacia un modelo cada vez más orientado al usuario final, pasando de la simple provisión de datos a servicios especializados que abarcan toda la cadena de valor.

En declaraciones a EFE, Mendizábal ha explicado que la fusión de diferentes fuentes de información y la irrupción de la inteligencia artificial están acelerando esa transformación; "el impacto ya no se limita a sectores tradicionales como defensa e inteligencia, se extiende también a ámbitos ajenos al sector espacial, como las empresas de seguros o la ingeniería civil".

Ha destacado la buena posición que ocupa Europa en este mercado, y ha precisado que tanto el actual contexto geopolítico, que impulsa una creciente necesidad de soberanía estratégica, como el Pacto Verde Europeo y el Programa Copernicus, están favoreciendo la inversión en tecnologías de observación de la Tierra, lo que está dinamizando tanto a las grandes empresas del sector como a nuevas compañías tecnológicas .

Y en ese contexto, Ainhoa Mendizábal ha valorado la posición "clave" de España dentro de Europa, como a su juicio lo demuestra la última aportación a la ESA, que la sitúa como el cuarto mayor contribuyente de la agencia, y se ha mostrado convencida de que estas políticas e inversiones "reforzarán el papel de Europa en el orden mundial".

Un ejemplo: Hisdesat ha multiplicado sus ingresos provenientes del mercado de la observación de la Tierra gracias a su satélite 'PAZ', que provee imágenes y servicios a empresas, gobiernos y a clientes institucionales como la ESA, la Agencia Europea de Seguridad Marítima, el Centro de Satélites de la Unión Europea (Satcen) o el organismo europeo que vigila las fronteras exteriores (Frontex).

Radiografían imágenes con una resolución casi milimétrica que permiten gestionar crisis o catástrofes en tiempo real (lo demostraron en la erupción volcánica en La Palma, en la dana de Valencia o en las crisis a causa de los incendios forestales), permiten calcular los flujos migratorios a partir de las rodaduras de los vehículos en los desiertos africanos, o canalizar de la forma más eficiente la ayuda humanitaria.

Han revelado las consecuencias que ha tenido la rotura de una presa en Ucrania, el colapso de un puente en Estados Unidos, los efectos de las inundaciones, las consecuencias de numerosos accidentes industriales, el avance de la deforestación o el sufrimiento que las islas artificiales causan en los corales, pero la observación de la tierra y los satélites encargados van a dejar de ser un negocio 'de imágenes' para ser el pilar de la llamada 'inteligencia económica'. EFE

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