Jódar, lección en las alturas

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Luis Miguel Pascual

París, 2 jun (EFE).- Desde que llegó a París rodeado de las expectativas que levantaba su temporada sobre tierra batida, el español Rafael Jódar, de 19 años, no dejó de repetir que su primer año de profesional era para aprender.

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En cuartos de final, en su primer contacto con la pista central de París, el tenista madrileño recibió una lección del alemán Alexander Zverev, el tenista con más galones de los que sobreviven en Roland Garros, que se impuso 7-6(3), 6-1 y 6-3 dejando el cuadro individual sin ningún español.

Será la primera vez que no haya ningún tenista español en semifinales de París desde 2015, cuando se impuso Garbiñe Muguruza, y la primera vez en diez años que entre los cuatro mejores hombres no figure ningún español.

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Jódar era la última bala que quedaba a una armada que desembarcó en París huérfano de Carlos Alcaraz, lesionado en una muñeca e incapaz de defender los dos títulos logrados en las dos últimas temporadas, y con ocho tenistas en el cuadro masculino y cinco en el femenino.

De todos ellos Jódar era el que más ilusionaba, porque había conseguido grandes resultados sobre arcilla, donde en Marraquesh se apuntó su primer torneo, alcanzó las semifinales de Barcelona y los cuartos de Madrid y Roma, lo que le daba para París una plaza de cabeza de serie.

Era su segunda experiencia en un Grand Slam, tras haber ganado un partido en el pasado Abierto de Australia y el joven tenista demostró que tiene madera de campeón, superando cuatro rondas, pero también que tiene margen de mejora, estrellándose contra un rival de la talla de Zverev.

Al alemán, que alcanzó su quinta semifinal en los últimos seis años y que tiene final en todos los grandes menos Wimbledon, incluida la de París de 2024, le plantó cara durante el primer set, cuando se colocó 5-2 y dispuso de un servicio para apuntarse el parcial, pero no tuvo la consistencia suficiente para cerrarlo.

A partir de ahí el duelo fue un monólogo del germano, salvo un intento de Jódar de romper en el tercero, que dejó escapar.

"He aprendido que si quiero estar entre los mejores del mundo tengo que ser constante, no me puedo permitir momentos de debilidad, sobre todo en partidos a cinco sets. Puedo afrontar a cualquiera, pero tengo que mejorar muchas cosas", dijo el jugador.

El balance de su Roland Garros es positivo, reconoció, al tiempo que confesó sentirse "orgulloso" de su temporada sobre tierra batida.

Pero la principal lección que se llevó fue la de que tiene "un margen de mejora bastante grande", como ya dejó entrever en los cuartos de Madrid contra el número 1 del mundo, el italiano Jannik Sinner.

Jódar aseguró no haberse visto impresionado por el escenario, la pista Philippe Chatrier de París sellada por la huella de su ídolo, Rafael Nadal, que allí ganó catorce Copas de los Mosqueteros.

"No deja de ser una pista de tenis, no me he sentido presionado", dijo el jugador, que prometió trabajar para volver en mejores condiciones para pelear por cotas más altas.

El español no podrá encabezar en este Roland Garros a la nueva generación. El brasileño Joao Fonseca, de 19 años, al que ganó en el pasado torneo de Madrid, o el checo Jakob Mensik, de 20, contra quien perdió en Australia, serán ahora los abanderados de esa camada y uno de ellos afrontará a Zverev por un puesto en la final. EFE

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