Paco Aguado
Madrid, 27 may (EFE).- Los destellos de toreo de calidad de Jarocho, que no logró concretar en una faena redonda, contribuyeron a aliviar en parte el tedio provocado por la falta de raza de los voluminosos toros de Pedraza de Yeltes y la casi generalizada falta de aciertos con que fueron lidiados a lo largo de la extensa corrida de hoy de la feria de San Isidro.
PUBLICIDAD
Por mucho que, para lucirlos de cara a la galería, a todos se les pusiera de largo ante los picadores, los toros salmantinos no empujaron realmente en el peto, donde ya mostraron la escasa entrega que tendrían en el último tercio, cuando tampoco encontraron en la mayoría de los casos una muleta que apurara sus mínimas opciones, derivadas también de unas descompensadas hechuras que, por el menor remate de sus cuartos traseros, redujeron su empuje.
La única excepción fue la del tercero, precisamente el más equilibrado de lámina, aun siendo también el más pesado con sus 624 kilos. Pero el hecho es que este toro colorado sí que empujó algo más en varas, acudiendo de largo aun buscando antes ciertas excusas para no hacerlo, y recibiendo un castigo que no fue suficiente para reducir su inicial temperamento en la muleta.
PUBLICIDAD
El joven Jarocho, apenas con un año de alternativa, la abrió la faena con una excelente disposición, aunque pasó ciertos apuros para lograr atemperarlo, lo que sucedió ya mediada la faena, cuando, dándole algo más de aire en los cites, consiguió que el de Pedraza tomara el engaño con más recorrido y entrega para sacarle así dos estimables y suaves tandas de naturales, la segunda de ella a pies juntos.
Y más o menos lo mismo le sucedió con el sexto, otro larguísimo y zancudo ejemplar que se dejó picar y al que el burgalés le abrió el trasteo con la muleta plegada para comprobar que, más encimado, el toro tendía a 'aburrirse' en los embroques, a salir desentendido y con la cabeza muy alta a pesar de tomar los vuelos con cierta entrega.
PUBLICIDAD
De tal forma que, aplicando la misma pauta que con el anterior, Jarocho volvió a lucir su calidad y su poso con la mano izquierda, especialmente en la serie de naturales más lograda, a mitad de obra, y en los detalles de gusto con que lo cerró al tercio para, lamentablemente, volver a fallar con la espada.
En los otros cuatro turnos no hubo siquiera esos contado motivos de interés, en tanto que Isaac Fonseca se dilató sin sacar nada en claro con un primero sin gas ni empuje, ante el que, eso sí, se volcó en una estocada poco efectiva. Eso sucedió antes de que el vareado cuarto le golpeara duramente, y le infiriera un puntazo en la pantorrilla, al intentar abrirle la faena de muleta con un pase cambiado sin que el de Pedraza se hubiera definido aún.
PUBLICIDAD
Aun así volvió el mexicano a la cara del castaño para, ahora de rodillas, ligarle una serie con la derecha que el animal tomó con mejor disposición, la misma que mostraba cuando eran los vuelos, con cierta sutileza, y no toda la muleta agitada con brusquedad, los que le incitaban la embestida, algo que no siempre tuvo en cuenta Fonseca en un empeño de mas voluntad que aciertos.
En cuanto a José Fernando Molina, se empeñó tercamente en obligar al lastrado segundo a seguir demasiado abajo el engaño, en un extendido error que a nada le llevó, como tampoco obtuvo demasiado de un quinto que, después de prender a su banderillero Víctor Manuel Martínez en un problemático tercio de banderillas, tuvo ciertas opciones por el pitón izquierdo que el albaceteño no definió en un muleteo demasiado ventajista.
PUBLICIDAD
Seis toros de Pedraza de Yeltes, con gran volumen y alzada y muy largos de viga, que arrojaron una media de 605 kilos de peso. En general, de juego descastado, sin apenas celo ni entrega en los engaños. El único destacado sobre la media y con cierto interés fue el tercero, que acudió, aunque tardo, de largo al caballo de picar y que tuvo más entereza y temperamento en la muleta.
Isaac Fonseca, de azul rey y oro: estocada tendida (ovación tras aviso); tres pinchazos y estocada caída delantera (silencio tras dos avisos). Fue atendido de una contusión y un puntazo en la zona pretibial izquierda, de pronóstico reservado.
PUBLICIDAD
José Fernando Molina, de azul noche y oro: estocada delantera tendida y contraria (silencio tras aviso); pinchazo hondo y estocada trasera (silencio tras aviso).
Jarocho, de tabaco y plata: pinchazo y estocada chalequera (leve división de opiniones al saludar); dos pinchazos y estocada baja (silencio)
PUBLICIDAD
Entre las cuadrillas, una tarde más, brilló la efectividad con el capote de Iván García, que también saludó tras banderillear al primero. Por su parte, Víctor Manuel Martínez fue prendido al banderillear al quinto, por lo que tuvo que ser atendido en la enfermería de diversas contusiones.
Décimo séptimo festejo de abono de la feria de San Isidro, con algo más de tres cuartos del aforo cubierto (19.058 espectadores, según la empresa), en tarde de calor con alguna racha de viento.
PUBLICIDAD
EFE
pa/jlp
(foto)
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Jódar aprende a sufrir, Davidovich se instala en el estrépito
Pere Romeu: “seguiremos siendo un equipo muy competitivo”
Davisleydi Velazco, Guerra y Lindahl brillan en el Canarias Athletic Invitational
Ester Muñoz dice que el juez demuestra que hubo "una operación financiada por el PSOE para cometer delitos"


