Carla P. Gumbau
Madrid, 27 may (EFE).- La presentadora del programa 'Sábado clave' de La Sexta, Verónica Sanz (Barcelona, 1982), ha publicado este miércoles su debut literario 'Gente bien', una novela (Planeta) que cuenta una historia de poder y ambición, y que explora el fenómeno del "sugar dating".
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"El concepto de 'sugar dating' es pederastia y es prostitución. Las mujeres que se exponen a este mecenazgo están igual de expuestas a la violencia y al abuso que otras trabajadoras sexuales", explica Sanz en una entrevista a EFE.
'Gente bien' cuenta la historia de cuatro amigas, Elena, Minerva, Elisabeth e Irina, cuatro mujeres que disfrutan de una vida de privilegios y riquezas. La belleza, el estatus, el dinero y el poder lo es todo para ellas.
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Sin embargo, todo se tuerce con la aparición de Daisy, una joven de 17 años cuya presencia amenaza con romper su imperio de apariencias.
Así pues, esta es una historia protagonizada por mujeres, una idea que desde el momento en el que Sanz comenzó a escribir, tuvo clara en su mente.
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"No estoy diciendo que un hombre no pueda escribir sobre una mujer, pero como lectora me ha pasado muchas veces que he leído personajes femeninos que no me representaban en absoluto o en los que lo más importante era presentarlas como jóvenes y guapas", apunta la autora.
La novela es el resultado coral de las voces de cuatro mujeres entre las cuales la escritora no podía elegir y en las que se ha visto reflejada: "Quería recrear esos encuentros entre mujeres que a mí me ayudan en el día a día, esos momentos de liberación y de descanso en los que se sueltan cosas que con los hombres no se pueden soltar".
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La clase social de estas mujeres lleva a que no estén exentas de prejuicios: desde el clasismo pasando por la xenofobia y el racismo, estos personajes "no por el hecho de ser madres o esposas o hijas son buenas personas, tienen matices y contradicciones de todo tipo".
"Por supuesto que mis personajes también tienen cosas miserables, como el racismo y el clasismo, o caer ante la ambición frente a la lealtad. Son mujeres con todo, con dilemas y contradicciones", reivindica Sanz.
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Entre los personajes femeninos aparece la figura de Daisy, una joven vinculada con el elemento clave de la novela: el "sugar dating". Esta es una práctica mediante la cual jóvenes ofrecen su compañía a hombres poderosos a cambio de una compensación económica.
"En cuanto descubrí que desde hace unos años se llamaba al hecho de que un hombre maduro y con dinero pagara a una jovencita por acompañarle me desgarró. Eso es prostitución y es pederastia", explica.
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La prostitución, afirma, "ha existido siempre, no vamos a descubrir nada nuevo, pero ponerle un lazo y purpurina a esa actividad y que las niñas de nuestra sociedad piensen que estar en OnlyFans o ser una 'sugar baby' es guay a mí me tiene destrozada, como mujer, como ciudadana y como madre", añade.
La trama del "sugar dating", por tanto, no es solo algo que ocurra en la ficción, sino que, como explica Sanz, "ocurre aquí abajo y en todas partes".
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"Cuando quise hacer esta historia, todavía no se conocía el caso Ábalos, pero es un ejemplo perfecto. En las tertulias de los dos últimos años, me he negado a decir que esa mujer de la que se hablaba era la novia del exministro. A mí, no me puede vender que una mujer de 22 años a la que le pagan mil euros por cada viaje es una novia. Eso se llama prostitución", sentencia.
Además de esta temática, la novela circula la realidad de la escritora: la de la presencia en televisión frente a la cámara, la actualidad y la autoexigencia y presión estética que esto genera.
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"Llevo más de 20 años trabajando en televisión, entonces estoy completamente contaminada de esa autoexigencia, y las mujeres, de manera general, tenemos grabada esa presión estética, porque vivimos en una sociedad en la que a las mujeres se nos exige ser siempre deseables", expone Sanz.
La novela, a pesar de ser un reflejo de esa ambición y donde sus personajes necesitan privilegios para ser felices, concluye, según Sanz, que "la influencia y el poder no son necesarios para la felicidad", y que, de hecho, pueden llegar a corrompernos. EFE
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