Del oasis de Arrasate al carrusel de entrenadores en Osasuna

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Pamplona, 27 may (EFE).- Osasuna afronta un nuevo cambio de ciclo tras la marcha de Alessio Lisci, el segundo técnico diferente desde el adiós de Jagoba Arrasate hace dos años, la señal más evidente de que la estabilidad que marcó la última gran etapa rojilla ya forma parte del pasado.

La salida de Alessio Lisci convierte a Osasuna en un club instalado en la transición permanente desde el adiós de Jagoba Arrasate. El técnico italiano ha sido el segundo entrenador diferente en dos años tras la etapa dorada del preparador vasco, símbolo de estabilidad y crecimiento bajo la dirección deportiva de Braulio Vázquez.

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Ahora, el conjunto rojillo vuelve a mirar al mercado en busca de un nuevo líder para un banquillo que ha perdido continuidad en las dos últimas campañas.

Desde la llegada de Braulio Vázquez a la dirección deportiva, Osasuna había construido una imagen de club estable, alejado de las destituciones precipitadas de otros clubes y comprometido con los proyectos a medio plazo.

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Una línea que tuvo en Jagoba Arrasate a su gran referente y que permitió al conjunto navarro consolidarse en Primera División desde la confianza y la continuidad.

Arrasate dejó una huella imborrable en El Sadar. En seis temporadas dirigió 256 partidos, firmó un ascenso histórico desde Segunda División, aseguró permanencias holgadas, alcanzó una final de Copa del Rey y devolvió a Osasuna a Europa. Más allá de los resultados, el técnico vasco moldeó una identidad competitiva reconocible y convirtió al club en un destino atractivo para futbolistas de nivel.

Tras su marcha, Vicente Moreno asumió el reto de mantener la herencia del técnico de Berriatua. El valenciano cumplió con nota el objetivo de la permanencia y se quedó a un solo gol de clasificar al equipo para la previa de la Liga Conferencia. Su Osasuna mostró fortaleza en El Sadar, aunque sufrió lejos de Pamplona. Pese al buen balance, Moreno decidió no renovar tras firmar únicamente por una temporada y puso rumbo a Catar.

El siguiente paso fue la apuesta por Alessio Lisci. Joven (llegó con 39 años), con poca experiencia en la élite, pero avalado por el brillante rendimiento del Mirandés en Segunda División, el italiano aterrizó con la intención de implantar un fútbol dinámico y atrevido. Sin embargo, el proyecto no terminó de despegar. Osasuna rozó el descenso con 42 puntos, aunque nunca llegó a ocupar puestos de caída a Segunda.

La entidad rojilla también confirmó la salida de todo su cuerpo técnico de confianza: Alberto Ginés, Darío Navarro, Gianluca Troilo y Joan García, en una decisión que evidencia el cierre completo de etapa.

Ahora, Osasuna vuelve a iniciar un proceso de reflexión y búsqueda. Imanol Alguacil, Carles Martínez, Eder Sarabia o Beñat San José ya aparecen entre los nombres que más fuerza tienen para ocupar un banquillo que, tras años de estabilidad absoluta, ha entrado en una inesperada dinámica de cambios. EFE

le/jug/apa

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