Investigadores determinan los factores del sabor y la calidad de la fresa

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Málaga, 23 may (EFE).- Un proyecto llevado a cabo por investigadores andaluces ha identificado a través de la inteligencia artificial (IA) los factores genéticos y ambientales que determinan el sabor y la calidad de la fresa en función de la zona de cultivo, lo que permitirá usar marcadores moleculares para mejorar estos parámetros.

La investigación, impulsada por la Universidad de Málaga y el Instituto de Hortofruticultura Suptropical Mediterránea 'La Mayora', ayudará a identificar dianas para el desarrollo de nuevas variedades adaptadas al cambio climático con un coste menor y tiempos más reducidos.

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Según ha informado este sábado en un comunicado la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, el estudio se ha realizado simultáneamente en cinco países europeos —Noruega, Francia, Italia, Polonia y Alemania— y revela que el entorno y su interacción con el cultivo son factores clave en el desarrollo y crecimiento del fruto.

El equipo de investigación demostró que los cultivos se comportan de forma diferente según el entorno, el método de producción y la propia genética del fruto, así como la interacción entre estas variables.

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El clima cálido y las altas temperaturas aceleran la maduración y acortan el desarrollo del fruto, aumentando la acidez, mientras que las temperaturas suaves favorecen la acumulación de azúcares y compuestos aromáticos, mejorando el sabor de la fresa.

Según los expertos, el entorno del cultivo (condiciones ambientales y tipo de cultivo) modifica hasta el 30 por ciento del perfil 'metabolómico' de la fresa, es decir, el inventario de todas las moléculas pequeñas que se encuentran en una célula.

La interacción entre genética y entorno presentó cambios que rozan el 18 por ciento de ese índice, mientras que el efecto de la fecha de cosecha por sí solo y su interacción con los factores del cultivar y el entorno apenas afectan a la variabilidad del sabor y el aroma de las fresas, cifrado en menos del 5 por ciento.

El equipo analizó cuatro variedades de fresas -Clery, Frida, Gariguette y Sonata- cultivadas, por un lado, en campo abierto en tierras de Noruega, Alemania y Polonia, y por otro, en túneles de polietileno ubicados en zonas de cultivo en Italia y Francia.

Los investigadores, que han publicado este trabajo en la revista 'Food Chemistry', aplicaron técnicas que miden conjuntos masivos de información biológica molecular y modelos matemáticos avanzados y análisis multivariante que sientan las bases para futuros modelos de aprendizaje automático e inteligencia artificial aplicados a la mejora vegetal.

La combinación de ambos métodos ha permitido integrar grandes volúmenes de datos biológicos y predecir el comportamiento de la fruta en distintos escenarios climáticos. EFE

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