Álvaro Laguna
Madrid, 18 may (EFE).- Los políticos toman parte de sus decisiones sobre medioambiente "para complacer a la opinión pública" ignorando "el consenso científico" en temas como "la energía nuclear o la sustitución de determinados materiales industriales", ha alertado en una entrevista con EFE la química, divulgadora científica e influente Deborah García Bello.
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La científica, que acaba de publicar su nuevo libro titulado 'Diario de laboratorio' (Ediciones Paidós), ha recordado que "muchas alternativas consideradas ecológicas generan un percepción errónea de sostenibilidad porque no se analiza su ciclo de vida completo", como sucede en el caso de las bolsas fabricadas a partir de fécula de patata para sustituir a las de plástico.
"Lo primero que tendría que saltar es la alarma ética: estás convirtiendo un alimento en una bolsa", ha señalado, antes de advertir de que "no vas a salvar el planeta con la bolsa con la que vayas al súper" porque "las decisiones individuales tienen un impacto muy limitado si no cambian los medios industriales y energéticos" de la sociedad.
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De hecho, ha cuestionado que se responsabilice al ciudadano para "resolver en solitario" problemas globales como el impacto del cambio climático simplemente con pequeños hábitos de consumo y denuncia que el debate medioambiental "se ha simplificado hasta caer en un visión maniquea" en la que se cuestionan los materiales pero no su uso y gestión.
En el caso del plástico, "se ha convertido en 'el malo' de la película" por el impacto visual de la contaminación marina y por la percepción social construida alrededor de este material, pero ha recordado que ha permitido "avances fundamentales" en numerosos ámbitos verdes como la reducción de emisiones o la mejora de la eficiencia energética: "los coches son más ligeros y las viviendas están mejor aisladas gracias a este material, que necesitamos como aliado".
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Por ello, aunque ha reconocido que existen formas más sostenibles de producir objetos como las bolsas de supermercado, insiste en que no se debe medir la sostenibilidad "solo por lo que pasa cuando tiras la bolsa al mar", sino por "la huella ecológica que tiene el material desde que se fabrica hasta que se desecha" y en ese sentido "la bolsa de fécula de patata tiene perdida la batalla frente a la de plástico".
En cuanto a la energía nuclear, ha relacionado la desconfianza hacia ella y hacia otros avances tecnológicos o científicos con el llamado "efecto Frankenstein": la percepción negativa hacia la ciencia por el miedo social que generan sus avances y, también, sus defectos como, en este caso, el accidente de la central de Chernóbil porque "los errores son noticia y se pagan después".
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Frente a este temor, García Bello ha reivindicado el papel de la divulgación científica como herramienta para "transmitir esperanza y comprensión del mundo, y no contribuir al miedo".
En su libro, un ensayo en el que combina divulgación científica, experiencias personales y reflexión filosófica para explicar la química presente en la vida cotidiana, García Bello explica fenómenos cotidianos como el petricor u olor de la lluvia, la corrosión de los objetos o la diferencia de temperatura entre la sombra proyectada por un árbol y la de un edificio.
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Aquí, destaca el importante papel de la vegetación en las ciudades porque "los árboles no sólo proporcionan sombra, sino que enfrían activamente el aire, ya que bloquean la radiación solar".
También reivindica avances que, afirma, han transformado la calidad de vida de la población como la cloración del agua, que ha definido como "el mayor avance en salud pública de la historia" y ha lamentado que algo "sencillo, económico y seguro" no llegue a todas partes del planeta para evitar enfermedades y muertes por falta de acceso al agua potable.
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A pesar del generalizado pesimismo actual ante el futuro que afirma detectar, mantiene personalmente "una confianza plena e ilusionante en la ciencia y la tecnología". EFE.
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