Cataluña, Alicante y Almería son claves para la conservación del tiburón del Mediterráneo

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Madrid, 18 may (EFE).- La costa catalana, el golfo de Alicante y la costa de Almería son tres áreas del Mediterráneo occidental "críticas" para asegurar la supervivencia y conservación de los tiburones, uno de los grupos de especies más amenazados del planeta según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) -ambos centros del CSIC-, incluido en el proyecto COTI, que busca compatibilizar la pesca y la conservación de tiburones pelágicos amenazados identificando sus zonas ecológicas clave.

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Para hacer el estudio, el equipo analizó el litoral mediterráneo español, desde Blanes (Girona) hasta Cartagena (Murcia), e identificó tres zonas de vital importancia para la alimentación, reproducción y migración de estos grandes depredadores esenciales para el funcionamiento del ecosistema marino.

Combinando el seguimiento satelital de ejemplares vivos y el análisis de muestras biológicas de distintas especies de tiburones descubrieron la importancia biológica de los cañones submarinos de la costa catalana, de las aguas del golfo de Alicante y de la costa almeriense.

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Estas tres áreas se perfilan como "los espacios idóneos para optimizar y priorizar las futuras medidas de gestión medioambiental", apunta el estudio.

El trabajo de campo se realizó en estrecha colaboración del sector pesquero, que ha colaborado en la localización, captura y liberación de los ejemplares marcados, así como en la recopilación de muestras biológicas.

El seguimiento satelital se realizó con ejemplares de tintorera (Prionace glauca), un tiburón pelágico altamente migrador; con el tiburón de profundidad conocido como bocadulce o cañabota gris (Hexanchus griseus), y con el pez luna (Mola mola), una de las especies óseas más grandes del mundo.

Además, se tomaron muestras biológicas de tintorera, marrajo (Isurus oxyrinchus), y pez espada (Xiphias gladius), que se sirvieron para hacer análisis genéticos y evaluar la relación entre poblaciones e individuos.

"Estos análisis permiten comprender mejor el grado de conectividad entre poblaciones y determinar si los individuos forman parte de una misma población o de grupos diferenciados, una información clave para definir estrategias de conservación a escala regional e internacional", explica Sergi Taboada, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

El estudio recuerda que los tiburones actúan como depredadores apicales, lo que significa que se sitúan en la cima de la cadena alimentaria y su presencia es fundamental para regular y mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos.

Sin embargo, a pesar de su importancia, muchas de sus poblaciones se encuentran actualmente en regresión y su ecología sigue albergando grandes incógnitas. "Lamentablemente muchas poblaciones están en regresión y todavía desconocemos muchos aspectos de su ecología", destaca Elena Fernández, investigadora del ICM-CSIC vinculada al proyecto.

Por eso, "disponer de datos sobre sus movimientos y la conectividad entre distintas áreas es esencial para avanzar hacia medidas de gestión y conservación más eficaces", añade.

El equipo cree que los resultados de este estudio -financiado por la Fundación Biodiversidad y cofinanciado por la Unión Europea- permitirán impulsar nuevas líneas de investigación y consolidar políticas de conservación basadas en evidencias científicas, que promuevan la cooperación continua entre los científicos, las administraciones públicas y los sectores marítimos. EFE

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