Danicollaterale, un arquitecto reconvertido en historietista para denunciar la precariedad

Guardar
Google icon

Sergio Andreu

Barcelona, 16 may (EFE).- El italiano Danicollaterale trabajó doce años como arquitecto antes de pasarse al cómic y "vengarse" de sus antiguos jefes en 'No me da la vida', una novela gráfica en la que da un buen repaso a los grandes despachos de esos arquitectos "estrella" que actúan como semidioses, por encima del bien y del mal.

PUBLICIDAD

'No me da la vida. Crónica de un arquitecto en prácticas' (Salamandra Graphics) es el título completo del debut como historietista que Danicollaterale presenta estos días en el salón Comic Barcelona, una radiografía mordaz de los excesos de precariedad de un sector profesional que "funciona casi como una sociedad de castas", explica el autor en una entrevista con EFE.

El ilustrador insiste en que no se trata de una autobiografía, que todo lo que aparece en el libro es real y que, aunque se ha tomado pequeñas licencias para que la historia tuviera la coherencia narrativa necesaria, todo lo demás está inspirado en el tiempo que pasó como becario en el 'atelier' del afamado arquitecto Jean Nouvel, en París, ciudad en la que se desarrolla la novela.

PUBLICIDAD

Enzo, el protagonista, es un joven arquitecto italiano que entra de prácticas en el estudio AXN -dirigido por Xavier Nolan, un geniecillo al que nadie tose- que se ve inmerso en las extenuantes jornadas para ganar el concurso para la construcción de un gran museo en Asia que lo convertirá durante unos meses en un semiesclavo atado a su mesa para sacar adelante el proyecto, antes de que lo despidan.

"Durante el tiempo que se trabaja en la entrega de un proyecto, tu vida es como un videojuego en el que vas superando etapas y en donde lo personal de cada una de las piezas-trabajadores de ese engranaje no tiene importancia. El libro es en parte una metáfora de ese estrés, de esa presión", afirma el dibujante en un más que correcto castellano, en el que se cuela un acento francés, fruto de su etapa parisina.

El libro muestra la dinámica en el microcosmos jerárquico del despacho, donde es esencial contar con padrinos para poder ascender en la estricta escala social interna, ajena, casi siempre, a los méritos profesionales, y adicta por el contrario al enchufismo y el peloteo, si no se quiere perder el trabajo, como le ocurrió a él.

"Todos los personajes están inspirados en personas reales, jefes que se aprovechan de la pasión de los trabajadores primerizos, que no tienen seguro el empleo, a los que exprimen y luego sustituyen por otros más jóvenes", explica el historietista, que plasma muy bien la tensión del trabajo gracias a una matriz de laberínticas viñetas que recrean el rápido paso del tiempo cuando hay una fecha de entrega.

'No me da la vida' funciona además como un manual y un catálogo de arquitectura, ya que Danicollaterale reproduce las plantas y alzadas del diseño del museo que se está diseñando, y se recrea en algunos edificios más reconocibles del nuevo y viejo París: la Torre Eiffel, el Pompidou de Piano y Rogers, el Panteón, Notre Dame, la Fundación Cartier de su exjefe Nouvel, o la sede del Partido Comunista, de Niemeyer.

"El libro es una carta de amor a la arquitectura, con un paseo por muchas de las construcciones más emblemáticas de la ciudad, y sirve para mostrar también la belleza de los dibujos que se hacen en los estudios y que se quedan allí sin que mucha gente los conozca", subraya del dibujante/arquitecto.

"Para mí, la forma de trabajar de un arquitecto y de un historietista es muy parecida, primero está la concepción de la idea, luego el desarrollo y, por fin, la ejecución de la obra, ya sea un edificio o un cómic, todo se basa en la pasión por ese proyecto", asegura.

De momento, Danicollaterale se ha tomado una larga pausa en su trabajo como arquitecto y apuesta por seguir en el sector del cómic, donde ha publicado ya varios libros, el último centrado en el mundo de la moda, en el que vuelve a criticar la presión del capitalismo más descarnado en los procesos creativos de los artistas. EFE

(foto)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD