
La Asociación Clara Campoamor, que ha ejercido la acusación popular en el juicio contra J.R., marido de Maialen Mazón, que fue asesinada el 27 de mayo de 2023 de 13 cuchilladas cuando estaba embarazada de mellizos, delante de su hija de dos años, ha afirmado que tiene una "sensación agridulce" después de conocer el veredicto del jurado que le ha considerado culpable de asesinato con alevosía, con la agravante de parentesco, así como de dos delitos de aborto y de abandono de menor.
La sensación "agridulce", según ha declarado a Europa Press la letrada Cecilia Piris, se debe a que no se ha tenido en cuenta la agravante específica de violencia de género. "Es uno de los grandes problemas que tenemos todavía social y jurídicamente", ha asegurado.
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Piris cree que la sociedad exige "determinados patrones de pureza y vulnerabilidad ideal de las víctimas". "Todavía existe una tendencia, muchas veces inconsciente, de identificar a la víctima de género como una mujer pasiva, dócil, frágil, y en este caso no era así. Tenemos un problema en la sociedad", ha subrayado.
En su opinión, el veredicto así lo refleja, ya que seis miembros del jurado entendieron que existía agravante de violencia de género y tres no, cuando se necesitan siete para salir adelante. "Esto, trasladado a la sociedad, significa que un 25% entiende que no es violencia de género", ha indicado.
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La abogada ha dicho que, desde Clara Campoamor, preveían que esto pudiera ocurrir porque aún "queda por hacer muchísimo trabajo, y esto pasa también por la modificación de la tipificación de este tipo de delitos, que se introduzca el feminicidio, y por seguir trabajando con la sociedad para que entienda que esto es violencia de género, violencia machista".
ENSAÑAMIENTO MORAL
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Tampoco el tribunal popular apreció que se hubiera producido ensañamiento psíquico-moral, como defendió Clara Campoamor. Cecilia Piris ha señalado que su argumento es que se había incrementado "deliberadamente el sufrimiento" de Maialen porque su hija de dos años estaba presente en el momento del crimen.
"De hecho, la última imagen de Maialen era agarrada al carrito de su hija, pero no se ha considerado o no ha llegado al jurado la prueba de que efectivamente la niña estuviera en el carrito", ha apuntado.
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Todo ello, a su juicio, tampoco "cambia mucho" la pena que consideran que debe imponerse y, por ello, han mantenido la pena máxima por asesinato, de 25 años, más ocho por cada uno de los abortos y cuatro por abandono de la menor, que permaneció sola con el cadáver de su madre durante 18 horas.
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