El retrato de 'Pablo de Valladolid', de Velázquez, recupera su luz y colores originales

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Madrid, 11 may (EFE).- El retrato de Velázquez de ‘Pablo de Valladolid’ (1636), una de las grandes obras maestras del Siglo de Oro español, recupera su luz, equilibrio cromático y dimensiones originales gracias a una restauración financiada por Iberdrola.

La restauradora del Museo del Prado María Álvarez, responsable de la limpieza y restauración a la que ha dedicado 3 meses de trabajo ha asegurado que el cuadro “no estaba en mal estado, pero estaba estéticamente feo y pedía a gritos una restauración” por haberse tornado amarillento, desvirtuando el equilibrio de luces y colores.

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Así, la escena había sido ampliada mediante la adición de bandas de tela en los laterales y en el borde inferior, mientras que el borde superior se limitó a un desdoblamiento del perímetro claveteado al bastidor.

A ello se sumaban repintes de intervenciones más recientes cuyos tonos, con el paso del tiempo, habían virado y afectaban al equilibrio cromático del conjunto.

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La intervención, financiada por la Fundación Iberdrola, que dedica más de 4.5 millones de euros anuales a su programa de restauraciones en el Museo del Prado, ha permitido asimismo devolver al lienzo sus dimensiones iniciales y la restitución del equilibrio entre la figura y el espacio que la rodea.

Además, la intervención ha determinado una revisión en profundidad de los estudios técnicos realizados hace una década, así como la aplicación de nuevas técnicas de análisis gracias a los equipos adquiridos por el Museo del Prado con Fondos Europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (2021‑2025).

El retrato de ‘Pablo de Valladolid’, un hombre vestido con ropajes negros que carece de referencias arquitectónicas o paisajísticas, construye el espacio únicamente a partir del cuerpo del bufón, la sombra que proyecta y el aire que lo rodea.

Esta solución, adelantada a su tiempo, convierte la figura en el eje absoluto de la composición y explica la sensación de presencia y tridimensionalidad que transmite la obra.

Para el director adjunto de Conservación e Investigación del Museo, Alfonso Palacio, se trata de una obra “audaz que anticipa la modernidad” y que, de hecho, ha sido alabada y reconocida por pintores de todos los tiempos.

Así, Juan Carreño de Miranda toma a ‘Pablo de Valladolid’ como punto de partida para su bufón; Francisco de Goya hace lo propio para su retrato de Francisco Cabarrús que se encuentra actualmente en el Banco de España.

Años más tarde, Édouard Manet dice de él que es “el cuadro más asombroso jamás pintado” y que está “en la vanguardia de la pintura”, y se inspira en él para dos retratos de actores. EFE

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