Mario Vilau dio la única vuelta al ruedo en la Maestranza

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Sevilla, 10 may (EFE).- La novillada con picadores celebrada esta tarde en la plaza de la Maestranza ha arrojado un pobre balance para la terna de novilleros, dos de ellos debutantes en este ruedo, a pesar de que el encierro de La Cercada ha brindado varios ejemplares con posibilidades, especialmente el gran segundo que quedó absolutamente inédito.

El novillero ayamontino Carlos Tirado, que el pasado año se alzó como triunfador del VI Circuito Andaluz de Novilladas en este mismo ruedo, se iba a encontrar con un primero mansón y rajado que se partió el pitón por la cepa en la tronera de un burladero antes de que montara la muleta. La faena, condicionada por el accidente, nunca pudo tomar vuelo.

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Le quedaba el cuarto, un ejemplar con cierta movilidad inicial pero ayuno de cualquier clase o ritmo con el que se mostró firme, frío y aseado hasta que el animal se paró por completo. La estocada, trasera y atravesada, entró a la segunda.

Se presentaba en Sevilla el catalán Mario Vilau que se marchó a portagayola a recibir al entipado burraco que hizo segundo. Fue un novillo codicioso, de enorme fijeza y prontitud, que se vino como un rayo desde el primer muletazo, con su matador hincado de rodillas.

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Los nervios, ésa es la verdad, se impusieron a las ganas del chaval que se embarulló por completo sin acertar a tomar el pulso a la embestida larga y humillada de ese gran utrero que le acabaría dejando en evidencia. Con la faena vencida acabó siendo cogido aparatosamente sin consecuencias aparentes. La oportunidad había sido de oro...

Era complicado levantar esa losa aunque intentó sacudirse el baldón intentando templarse -lo consiguió por momentos- con la embestida mexicana del mansote que hizo quinto, que siempre estuvo loco por rajarse. La estocada y la espectacular agonía del novillo animaron una petición inconsistente que el palco, con acierto, no atendió.

Nuevo era también Julio Méndez, formado en el vivero taurino de Badajoz, que se acompasó a la clase del tercero en una faena -brindada a El Juli- que fue mejor y más templada antes de un inoportuno desarme. A partir de ahí, metido en las cercanías, recurrió a los efectismos antes de agarrar una estocada en el rincón que necesitó el refrendo del descabello con el segundo aviso sonando.

Aún quedaba el sexto, un serio colorao que llegó a la muleta embistiendo de largo en la muleta de Méndez que, ésa es la verdad, tampoco iba a acertar a exprimir las primeras arrancadas -las más prontas y rebosantes- hasta perderse por completo en una faena que, como la embestida del novillo, fue a menos. Méndez llegó a ser cogido al final de su labor, afortunadamente sin mayores consecuencias.

Se han lidiado seis utreros de La Cercada, desigualmente presentados. El primero, que se partió un pitón resultó manso y noblón; resultó excelente el precioso segundo por su galope y fijeza; tuvo clase el tercero; se movió sin ritmo alguno el cuarto; manso y noble el quinto y de más a menos el sexto.

Carlos Tirado, de sangre de toro y oro, ovación y silencio tras aviso.

Mario Vilau, de azul de Prusia y oro, ovación y vuelta al ruedo.

Julio Méndez, de añil y oro, ovación tras dos avisos y ovación tras aviso.

La plaza registró menos de media entrada en tarde fresca y algo ventosa. EFE

arm/plv

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