Santa Cruz de Tenerife, 7 abr (EFE).- El Cabildo de Tenerife se ha marcado como objetivo reducir de manera progresiva hasta en un 50 % la presión sobre el Parque Nacional del Teide mediante un nuevo modelo de movilidad basado en autobuses lanzadera, control de accesos y limitaciones al uso del vehículo privado por parte de no residentes.
El Cabildo de Tenerife ha informado este jueves en un comunicado de que ha asumido las competencias plenas de gestión del parque nacional, transferidas por el Gobierno de Canarias, con el propósito de reforzar la conservación del espacio natural y ordenar el uso público.
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La presidenta, Rosa Dávila, ha afirmado que "quienes visiten el Teide tendrán que pagar una nueva ecotasa de acceso, aparcamiento y realización de actividades, mientras que los tinerfeños y residentes en la isla tendrán prioridad y gratuidad para todos los servicios".
La corporación insular tiene prevista la modificación de la calificación de la carretera TF-21, entre El Portillo y Boca Tauce, que deja de tener carácter de vía insular para pasar a ser gestionada como infraestructura propia del espacio natural.
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Este cambio permitirá al Cabildo actuar directamente en conservación, explotación, defensa del uso público y régimen sancionador, así como retirar vehículos mal estacionados mediante grúa, según destaca la corporación insular.
Además, a finales de 2026 se prevé implantar un sistema de control de accesos en las principales entradas al parque por La Esperanza, La Orotava y Vilaflor-Chío.
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También se establecerá un cupo de 500 plazas de aparcamiento con reserva previa, con prioridad y gratuidad para residentes en Tenerife, mientras que los visitantes deberán abonar una tarifa.
El Cabildo prevé poner en marcha a partir de 2027 una red de transporte público con 28 autobuses lanzadera desde cuatro puntos de la isla: Puerto de la Cruz, La Laguna, Costa Adeje y Puerto Santiago.
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Según la institución, el servicio tendrá una frecuencia aproximada de 20 minutos y capacidad para transportar hasta un millón de personas al año.
Para los residentes en Tenerife será gratuito, mientras que para los visitantes tendrá un coste aproximado de siete euros.
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Dentro del parque se habilitará además una ruta circular con autobuses cada 15 minutos entre el centro de visitantes y los Roques de García.
Los vehículos de alquiler deberán reservar aparcamiento y abonar una ecotasa cuyo importe se encuentra en estudio.
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Asimismo, el Cabildo contempla limitar caravanas de quads, buggies y todoterrenos, así como implantar desde el verano de 2026 un sistema de control en miradores y zonas de alta afluencia como Chipeque, Roques de García y Minas de San José.
Entre las medidas previstas figuran la reserva previa obligatoria, la distribución de visitantes a lo largo del día y el acceso limitado a empresas autorizadas.
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El Cabildo indica también que reforzará la vigilancia en el parque, con un aumento de agentes de medioambiente hasta alcanzar 74 efectivos en 2027, además de nuevos medios materiales y colaboración permanente con la Policía Canaria y la Guardia Civil. EFE
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