El Congreso tramitará equiparar la regulación de la congelación de óvulos con la de semen

Guardar

Madrid, 21 abr (EFE).- El Congreso tramitará una proposición de ley del PSOE que quiere equiparar la regulación de crioconservación de óvulos con la del semen, de forma que puedan permanecer en los bancos durante toda la vida de las mujeres y que sean ellas la que decidan cuándo se destruyen.

A falta de votación, sólo Vox se ha opuesto este martes a la toma en consideración de la iniciativa, con la que se aspira a eliminar los extremos que limitan la capacidad de decisión de las mujeres y evitar la acumulación de cientos de miles de preembriones en los bancos de los centros de fertilidad.

"¿Por qué una mujer no puede decidir sobre sus ovocitos como un hombre puede hacerlo sobre sus gametos?", se ha preguntado la diputada socialista Margarita Martín, que ha subrayado que esta proposición no es un "simple ajuste técnico" de la ley sobre técnicas de reproducción asistida, sino que "habla de libertad, igualdad, autonomía, pero sobre todo de la capacidad de las mujeres para decidir sobre su edad reproductiva".

El texto propone equiparar la regulación de la crioconservación de los ovocitos a la del esperma para que puedan permanecer congelados durante el tiempo de vida de la persona de la que proceden, y no hasta que resolver un problema a las clínicas de fertilidad y no hasta que lo dictaminan responsables médicos.

Pero el debate "no acaba con los ovocitos", sino que prosigue con los preembriones, de los que se acaban acumulando miles ante la imposibilidad de destruirlos; en este sentido, la proposición mandata al Ministerio de Sanidad a revisar la ley para adecuarla a los últimos conocimientos científicos y a emprender las reformas necesarias para acumular ese almacenamiento.

Argumentos que han compartido la mayoría de grupos, incluido el PP: Elvira Velasco ha subrayado que la actual ley "violenta la igualdad" entre hombre y mujeres, sobre todo en cuanto a la destrucción de semen y óvulos, y mientras a ellos "les vale con una carta", ellas necesitan de un consentimiento expreso e informes médicos para poder hacerlo, lo que lleva a situaciones de incertidumbre e incluso gastos económicos durante años.

Sin embargo, la diputada popular ha criticado el momento en el que los socialistas han presentado la proposición, coincidiendo con el 40 aniversario de la Ley General de Sanidad cuando ésta "no pasa por su mejor momento", siendo ya la tercera preocupación para los ciudadanos, según el CIS.

Alda Recas, de Sumar, ha destacado que se trata de una deuda con las mujeres y lo que éstas, su "libertad de decisión, la ciencia y la política" esperan, aunque ha lamentado que en las comunidades gobernadas por el PP se dejen "espacios de desigualdad, haciendo que muchas mujeres tengan que acudir al ámbito privado".

ERC apoyará la toma en consideración porque, como ha resumido Etna Estems, es un "tutelaje inaceptable" que "los hombres sencillamente dicen que no quieren conservarlos más, mientras que las mujeres necesitamos aportar los informes médicos que afirmen que no somos más fértiles o que existe riesgo para la vida".

Desde el PNV, Joseba Andoni Agirretxea ha coincidido en que el marco legal actual "ya no responde" a la nueva realidad ni social ni científica, ya que condiciona la decisión de las mujeres a terceros, cosa que no ocurre con los hombres, y da lugar a un sistema que "acumula ovocitos sin salida y que limita la autonomía de mujeres".

Noemí Santana, de Podemos, ha recalcado que la iniciativa "corrige una desigualdad que no se entendía", pero ha urgido a que "decidir sobre el propio cuerpo sea el eje sobre el que se fundamenta esta reforma de la ley".

Por el contrario, María de la Cabeza Ruiz, de Vox, ha arremetido contra los socialistas por vender como una iniciativa feminista lo que en realidad viene a "resolver un problema a las clínicas de fertilidad", al tiempo que ha considerado que lo único que ofrecen a las mujeres es "una vida mas vacía, más triste y peor" porque las están "estafando" al empujarlas a retrasar su maternidad. EFE