Edward Ross abre el camino (sin IA) a los creadores en 'Cómo construir una novela gráfica'

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Sergio Andreu

Barcelona, 21 abr (EFE).- El historietista Edward Ross practica un cómic didáctico, de metalenguaje narrativo, un punto de partida, casi teórico, al que le añade la impronta de un verdadero 'hooligan' de las viñetas, una pasión que ha trasmitido en su útil manual sobre 'Cómo construir una novela gráfica' (Reservoir Books).

Con este trabajo, dirigido a cualquier fan del cómic, con el ojo puesto sobre todo en los más jóvenes, Ross continúa la senda divulgadora de sus dos exitosos trabajos previos: 'Filmish. Viaje gráfico por el cine' y 'Gamish. Historia gráfica de los videojuegos' (ambas en Reservoir Books), donde vuelve a demostrar su habilidad como "pensador" del lenguaje y sus mecanismos de transmisión.

Desde su estudio en Edimburgo, rodeado de plantas y muñequitos de Tintin y dinosaurios, este licenciado en Estudios Cinematográficos que se decantó profesionalmente por su otra gran pasión, el cómic, ha explicado este martes, en una rueda de prensa 'online', que cuando le propusieron la idea del libro se sintió un poco abrumado por la responsabilidad.

'No aspiraba a hacer un libro así; pensé: '¿quién soy yo para explicar a nadie cómo construir una novela gráfica?', pero luego me dije 'a lo mejor sí puedes aportar algo'", comenta el creador, que ha recuperado para este proyecto su "versión adolescente", cuando era un quinceañero que dibujaba en cualquier papel que caía en sus manos.

"Hay una parte de mí bastante anárquica al dibujar que había abandonado. Aquí he vuelto a ese yo adolescente, al placer que tenía al dibujar lo que me venía a la imaginación, de ser un poco salvaje, para ilustrar todos los ejemplos que incluye el libro. Me he sentido feliz al poder experimentar, me he dejado ir", reconoce el autor.

Ross, que en sus otros libros formaba parte de la historia, cede aquí el protagonismo a una serie de personajes -Ash, una editora jefe un poco punk; Jay, el escritor o Rayah, la artista, entre otros- que ayudan a introducir todo el proceso de gestación de un cómic, desde la idea inicial, al diseño de los personajes, la creación de un mundo propio, el dibujo, el color... hasta su publicación final.

Edward Ross, que el próximo mayo estará en el salón Comic Barcelona para ofrecer algún taller en la principal cita comiquera española, desvela que de crío siempre pensó que se dedicaría al cine, y aunque se formó para ello, pronto se dio cuenta de que le faltaba la confianza que un director ha de tener para buscar financiación o encontrar un equipo para rodar una película.

"Era un muro demasiado alto para mí. Mi pareja me había introducido en el cómic, Daniel Clowes y otros nombres... Me metí en ese mundo y todo me resultó mucho más fácil con el lápiz", recuerda.

Ross se define ante todo como "artista de cómic" y defiende este medio como un soporte capaz de contar cualquier cosa de forma sencilla, directa, una herramienta muy práctica en la educación o para el fomento de la lectura.

"Es una forma artística fantástica en la que puedes experimentar. Funcionan muy bien para probar cosas nuevas. Al tener texto e imágenes es accesible para todos; crea cosas que son más fáciles de mirar, que te interpelan", subraya el historietista.

En este sentido, admite que, aunque realiza talleres con jóvenes en centros educativos, no se considera un profesor pero que es "consciente de su responsabilidad", la de animarles a que se lancen, sin miedo, a la aventura de la creatividad.

"Me encuentro con chicos que han dimitido de dibujar, la IA hace que muchos jóvenes crean que con un 'prompt' se puede generar una imagen, pero el placer está en crearla uno mismo, aunque no sea perfecta. Que se den el permiso para crear. Una de las cosas más difíciles es dar ese primer paso", subraya el autor, que ha incorporado ejercicios prácticos en su libro para ayudar a "romper el hielo".

Ross insiste en lo poderoso que puede llegar a ser un lápiz, "desvinculado de las tecnologías y que te hace especial porque te despega de las pantallas".

El dibujante comenzó este manual, premio a la Mejor Novela Gráfica en los Selkies Awards 2025, antes de la explosión de la IA generativa, a la que califica de "batiburrillo de datos y de algoritmos, que no funciona sobre la base de la mente humana", por lo que espera que la gente no se deje convencer por sus imágenes.

"La gente busca conexión, quieren ver los trazos humanos del creador. Claro, me preocupa la IA, pero tengo fe de que los humanos quieran seguir expresándose ellos mismos. En este sentido, tengo esperanza", resume confiado. EFE

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