San Fernando de Henares (Madrid), 20 abr (EFE).- La séptima jornada del juicio del caso Kitchen ha tenido como protagonistas al extesorero del PP Luis Bárcenas y a su mujer, que figuran en la causa como perjudicados de una operación de espionaje en su contra en busca de documentos sensibles para el partido relacionados con el caso Gürtel.
Sus declaraciones han abierto en la Audiencia Nacional la tercera semana del juicio que sienta en el banquillo al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz; su segundo, Francisco Martínez; y parte de la cúpula policial de entonces, y que finalizará el jueves con la testifical del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, entre otros.
Estos son los titulares de la jornada:
Bárcenas ha declarado que encargó a un preso borrar unos archivos de la nube, entre ellos una grabación relacionada con "M.R.", siglas que ha atribuido a "Mariano Rajoy", y otra con el senador Javier Arenas, ambas sobre la "contabilidad extracontable" del PP.
Según el extesorero, la grabación de Rajoy registra un encuentro en su despacho: "Le entrego la última hoja de esos movimientos, donde figura el saldo que le llevo en un sobre y del que le hago entrega y que él se queda". Rajoy -ha añadido- "se extraña mucho", le pregunta, "¿cómo es posible?", se da la vuelta y lo introduce en el "destructor de papeles".
Por el encargo, ha dicho que pagó al preso 4.000 o 4.500 euros -una cifra que ha variado a lo largo de la causa- y que le pidió a su mujer la gestión del pago, si bien esta no lo ha recordado. A la Fiscalía no le consta que el interno cumpliese el encargo, pero Bárcenas cree que "algo debió hacer" porque "en la nube no tenía nada".
"Yo sé que esta operación se inicia por los responsables del partido ese momento y luego tiene un traslado a la parte digamos relacionada, si eso se acredita, en el Ministerio del Interior, pero empieza en el partido".
Es una de las frases que ha dejado el también exsenador de su antiguo partido, en cuya sede cree que comenzó todo "con el borrado de los discos duros de los ordenadores", en 2013.
Cuando en 2015 un periodista le habló por primera vez de una operación sin autorización judicial para espiarle, a Bárcenas le pareció "una fabulación".
"Me cuenta que había una operación policial para espiarnos y tal y yo me parece de película, no me lo creo. Nunca pude pensar que supuestamente personas a las que yo suponía que eran serias y pudiesen organizar una operación de estas características", ha señalado.
Después sí lo creyó y este lunes ha reconocido como propios un reguero de documentos relacionados con Gürtel, con anotaciones manuscritas suyas, que estaban en un maletín en su casa y pidió al conductor entregar a su entonces abogado. También su mujer ha reconocido notas manuscritas que obran en la causa.
Sergio Ríos, acusado de haber actuado como confidente policial para la trama, era, según Bárcenas, "el chico para todo" y, según su mujer, "una persona más de la familia". Además de chófer, hacía tareas de "carácter auxiliar" y tenían en él "confianza total".
Fue quien acudió en 2013 a la sede del PP, tras dejar el extesorero su despacho en medio del caso Gürtel, para recoger unas 20 o 25 cajas con documentos que llevó al estudio de Rosalía Iglesias, donde según la investigación habría entrado la trama.
Tenía acceso a móviles de Bárcenas, porque cuando iba a las reuniones, él los dejaba en el coche, "dentro de un sobrecito" equivalente "a una caja Farenheit", en alusión a una Caja de Faraday para no localizar la ubicación.
Rosalía Iglesias ha destacado el cambio de actitud del chófer: empezó a estar "muy nervioso" y a interesarse por acompañarle a todos lados y saber con quién se veía, hasta el punto de que se sintió "incomodísima" y pidió despedirle.
Bárcenas ha relatado dos visitas en prisión del abogado y exfiscal Ignacio Peláez, a quien ha vinculado con el exministro Federico Trillo. Le habló de "determinada información" del caso Gürtel que "estaba manipulada" y que, abonando una cantidad que eran "millones de euros", varios policías, entre ellos el excomisario José Manuel Villarejo, podían demostrar dicha manipulación.
También ha explicado que otro abogado, Javier Iglesias, al que considera "enviado" por el PP, le ofreció 500.000 euros por falsear los papeles de la contabilidad extracontable del PP y generar incertidumbre con los publicados en 'El País' y, ya en la cárcel, le amenazó con que su mujer entraría en prisión si Bárcenas declaraba.
El tribunal también ha escuchado a Javier Gómez de Liaño, abogado de Bárcenas hace años, quien supo que se hicieron fotos al extesorero cuando estaba en prisión preventiva, y llegó a ver imágenes "íntimas" suyas en la ducha. Este testigo ha indicado que tuvo la "sensación" de que grababan sus reuniones en la cárcel y que supo que se instalaron cámaras cerca de su despacho.
Ese periodo de Bárcenas en prisión preventiva (2013-2015) fue un "infierno", con un trato "deplorable", según han explicado tanto él como su mujer. Ambos están en libertad condicional tras haber cumplido condena por el caso Gürtel.
Las defensas han cuestionado la solidez del testimonio de Bárcenas y, en especial los abogados de Fernández Díaz y de Martínez, han subrayado sus cambios de versión hasta el punto de negar haber grabado a nadie.
El extesorero ha intentado justificarlo aludiendo al contexto de sus declaraciones, a veces prestadas en un "periodo de negociación" con el PP, de "vamos a llevarnos bien", hasta que cambió de versión, cuando "se rompe la relación con el PP completamente", algo en lo que tuvo que ver el ingreso de su mujer en prisión en 2020. EFE
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