Concha Tejerina
València, 18 abr (EFE).- Envejecer es un proceso natural, inevitable, que comienza en el momento en que acabamos de desarrollarnos, pero la aplicación en la vida diaria de hábitos saludables, en especial el ejercicio físico, pueden marcar la diferencia en cómo envejecemos porque "buscamos mejorar la calidad de vida más que extender los años".
Así lo asegura Consuelo Borrás, catedrática de Fisiología de la Universitat de València (UV), quien ha publicado '100 años no es nada' (La Esfera de los Libros), una obra donde esta experta en gerociencia guía de forma rigurosa por los mecanismos biológicos que explican por qué envejecemos y qué podemos hacer para mantenernos en la mejor condición.
"Envejecer bien es un acto de amor hacia los demás, de responsabilidad con nuestra familia, para poder llegar con autonomía y que puedan disfrutar de nosotros mucho tiempo, y con la sociedad, porque cada vez acumulamos más enfermedades y es también un reto sanitario", asegura Borrás en una entrevista con EFE.
El libro, escrito con rigor científico y un lenguaje accesible, propone un recorrido en tres fases: primero, entender qué ocurre en el organismo con el paso del tiempo; después, identificar qué hábitos pueden mejorar la salud en la vejez; y, por último, explorar las líneas de investigación que marcarán el futuro.
Borrás, que lidera el grupo MiniAging en el Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, asegura que esta publicación también le ha ayudado a aplicar en su vida "todo lo que sabemos sobre cómo envejecer mejor" porque, asevera, "conocer lo que nos pasa es lo que nos ayuda a actuar de una forma más clara".
Actualmente una de cada 3.000 personas llega o supera los 100 años de vida, cuando hace dos décadas era una de cada 10.000. Las personas viven cada vez más años pero el desafío "no está en vivir más, sino en hacerlo con buena calidad de vida".
Aunque la genética influye en la longevidad —con un peso estimado de entre cerca del 40 o 50 %-, Consuelo Borrás asegura a EFE que los hábitos de vida son decisivos porque "son los que van a marcar nuestra calidad de vida hasta el final de nuestros días".
Destaca como "pilares fundamentales" para mantener la autonomía el ejercicio físico adaptado a la funcionalidad de la persona -con ejercicios de fuerza, resistencia, coordinación y flexibilidad-, la alimentación equilibrada -con la dieta mediterránea como referencia—, dormir bien, la gestión del estrés o la estimulación cognitiva.
Subraya especialmente que el ejercicio físico es una de las herramientas más eficaces, accesibles y transformadoras porque no solo fortalece el corazón, mejora la función metabólica, protege salud ósea y muscular y previene caídas, sino que regula el estado de ánimo, reduce el estrés, mejora el sueño y favorece la socialización y el bienestar emocional.
También destaca que las mujeres envejecen de forma distinta a los hombres porque hay diferencias biológicas que determinan esa diferente velocidad de envejecimiento. "Las mujeres envejecemos más lentamente. Es verdad que, muchas veces, tenemos peor calidad de vida cuando somos mayores, en parte porque vivimos más pero también por la pérdida de estrógenos al llegar a la menopausia".
En el libro, Borrás explica que el envejecimiento comienza "desde el momento en que acabamos de desarrollarnos. No empieza cuando sientes que te haces mayor. Comienza silenciosamente en lo más profundo de tu cuerpo, entre los 20 y los 30 años, o incluso antes", y por ello resulta clave adoptar hábitos saludables desde la infancia.
"Es fundamental que llegue a la gente la visión optimista de que podemos envejecer bien. No podemos no envejecer, porque es un proceso normal y tenemos que adaptarnos a los cambios que lleva ese envejecimiento, porque realmente es lo que nos va a hacer que no nos estresemos", afirma.
Según la experta, "como conocemos cada vez más los procesos que están involucrados en el envejecimiento, sabemos cada vez mejor cómo controlarlos, con hábitos de vida que hay que poner en marcha cuanto antes y también interviniendo con fármacos u otras estrategias que se están desarrollando".
En el ámbito científico, señala que la investigación más avanzada está diseñando herramientas con el potencial de transformar la manera de envejecer, entre ellas fármacos geroprotectores (que modulan procesos celulares), la medicina regenerativa, terapias basadas en el microbioma, nanotecnología y biotecnología, o estrategias basadas en datos e inteligencia artificial (IA). EFE
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