Irene Dalmases
Barcelona, 17 abr (EFE).- Cuando en 2009 Tusquets cumplió cuarenta años, su fundadora, Beatriz de Moura, dama de la edición española que ha fallecido este viernes en Barcelona a los 87 años, dijo en una entrevista con EFE que a los autores hay que acompañarlos en toda su trayectoria, seguirlos desde sus primeros libros.
Ella lo hizo durante más de cuatro décadas, desde que en un ya lejano 1969, junto con quien era entonces su marido, el arquitecto Óscar Tusquets, decidiera crear Tusquets Editores, en un piso de setenta metros cuadrados en la avenida Hospital Militar, donde vivían, sin quizás ser consciente de que con el tiempo acabaría siendo la artífice de un sello editorial exquisito, de un clásico moderno.
Tenía claro que un buen editor debía sentir "curiosidad", "fascinación por el objeto" y "vocación".
Nacida en Rio de Janeiro en 1939, hija de diplomático brasileño, llegó a Barcelona en 1956, y, posteriormente, cursó estudios en la Escuela de Intérpretes de Ginebra, donde se licenció en Traducción Literaria y en Historia, y también estudió Ciencias Políticas y Sociales.
De regreso a la capital catalana, donde ya se instalaría de forma definitiva, empezó a trabajar como traductora en la editorial Gustavo Gili y en Salvat y, entre 1964 y 1968 lo hizo en Lumen, al lado de quien era su cuñada, Esther Tusquets, aunque, como había indicado en alguna ocasión, aquello no terminó bien.
Fundada Tusquets Editores al cabo de unos meses, las primeras obras que hicieron llegar a los anaqueles fueron unos cuadernillos de textos breves, dentro de las colecciones 'Cuadernos ínfimos' y 'Cuadernos marginales', con algunos éxitos gracias a autores como Woody Allen y Groucho Marx.
Otro destacado de los inicios fue el superventas 'Relato de un náufrago', de Gabriel García Márquez, con 900.000 ejemplares vendidos, y, un poco más tarde, en 1985, 'La insoportable levedad del ser', de Milan Kundera, con unos 700.000 ejemplares.
Con un fondo de más de 2.300 títulos, el catálogo de la editorial se consolidó con los años con otros autores como Haruki Murakami, Henning Mankell, Almudena Grandes, Ernst Jünger, Leonardo Sciascia, John Irving, John Updike, Luis Landero, Leonardo Padura, Marguerite Duras, Cristina Fernández Cubas, Georges Simenon, Herbert R. Lottman e incluso Salvador Dalí, entre otros.
También fue un éxito de ventas 'Soldados de Salamina', de Javier Cercas.
Junto a Antonio López Lamadrid, que contribuyó a la expansión del sello editorial, Beatriz de Moura reinó durante unos años desde una envidiable sede en un palacete de la calle Cesare Cantù, creando colecciones de ensayo, poesía, narrativa o de bolsillo y premios como La Sonrisa Vertical, de narrativa erótica, aupado en 1977 por Luis G.Berlanga.
También convocaron el Comillas de Historia, en 1988, y el Tusquets Editores de Novela en 2005.
En esta trayectoria, no puede obviarse que en 2012 Planeta Corporación y Tusquets Editores llegaron a un acuerdo de asociación por el que el 'holding' de la familia Lara estaría representado en el consejo de administración de la editorial, y, dos años más tarde, Moura fue nombrada presidenta de honor, trasladándose la sede al edificio del grupo Planeta en la Diagonal barcelonesa.
Como editora recibió reconocimientos como el Chevalier de l'Ordre des Arts et des Lettres (1998), la Medalla al Mérito Editorial de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México), la Creu de Sant Jordi en 2006 y la Medalla de Oro al Mérito a las Bellas Artes.
Por otra parte, hoy ha fallecido una de las últimas representantes de lo que se denominó Gauche Divine, un movimiento de intelectuales contrarios al régimen, que en el tardofranquismo solían encontrarse en la discoteca Bocaccio de Barcelona, fundada por Oriol Regàs.
Beatriz de Moura y Óscar Tusquets formaron parte de este grupo en el que había otros escritores y editores como Manuel Vázquez Montalbán, Terenci Moix, Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, Oriol Bohigas, Ricardo Bofill, Esther Tusquets o Jorge Herralde.
La editora había donado su biblioteca a la Universidad Pompeu Fabra, formada por más de 3.600 volúmenes y que incluía la biblioteca de su padre, Altamiro de Moura, con ediciones originales de los siglos XIX y XX de poesía y narrativa, con numerosos libros de historia diplomática y militar de Brasil y Ecuador. EFE
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