Los titulares de la tercera jornada del juicio del caso Kitchen

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Madrid, 13 abr (EFE).- El juicio del caso Kitchen, en el que se juzga un presunto espionaje parapolicial al extesorero del PP Luis Bárcenas, se ha reanudado este lunes con la fase testifical en la que ha declarado el policía que instruyó la investigación, que ha explicado que el mote "el asturiano" se refería al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy.

Después de que las defensas vieran frustrados sus intentos de anular el juicio, la vista oral se ha reanudado con los primeros testimonios, que han permitido repasar la investigación que Asuntos Internos hizo de esta operación, una pieza separada del caso Tándem o Villarejo en la que está acusado el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz.

El instructor ha detallado los hallazgos hechos a partir de audios y agendas intervenidas al excomisario José Manuel Villarejo, en registros domiciliarios o en información interna de la Policía desclasificada, arrojando los titulares de esta tercera jornada.

Villarejo amenazó en febrero de 2017 con buscar "una avería" y "llevarse por delante" al expresidente del Gobierno del PP Mariano Rajoy, al que presuntamente llamaba "el asturiano", en un audio que grabó de una conversación con el exnúmero dos de Interior Francisco Martínez.

Aunque en 2018 los investigadores ya apuntaron a que "el asturiano" podía ser Rajoy, fue después cuando llegaron a esa conclusión, a raíz de una conversación entre Villarejo y un abogado, Javier Iglesias, "el largo", a quien el excomisario avisó de acciones si no se cumplían sus exigencias, preguntando el letrado qué puede tener de comprometedor si esa persona, "el asturiano", no sale de casa y solo lee 'El Marca'.

Más adelante fue hallada una conversación de Villarejo con la periodista Ana Rosa Quintana en la que explicó "de manera superficial" la operación Kitchen, llegando a decir que él "podía estar preso" y que si "se tira hacia arriba" se puede llegar a "el barbas", explicándole en un momento dado que "el asturiano" es el mote que tienen para referirse a Mariano Rajoy.

Además de "el asturiano" o "el barbas" para referirse a Rajoy, los acusados, especialmente Villarejo, empleaban distintos motes para aludir a personas presuntamente implicadas en esta operación, como "número 1" para hablar del exministro Fernández Díaz o "número dos" para denominar el entonces secretario de Estado de Interior, Francisco Martínez, al que también se refiere como "Chisco" o "choco" por Paco y en alusión a 'Paquito el Chocolatero'.

Al chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, le llamaban "el cocinero" -lo que da nombre a la operación Kitchen (cocina, en inglés), o el "coci", quien presuntamente, según los audios, recibió 2.000 euros al mes procedentes de fondos reservados por informar sobre Bárcenas.

A su presunto captador, el comisario Andrés Gómez Gordo, le llamaban "Andy" o "Cospedín", por haber trabajado como asesor en el Gobierno de Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha. Éste informó a "choco" de que el conductor había logrado plaza como Policía, otra de las promesas que le hizo al chófer por colaborar en Kitchen.

Y hay más: "Gordo", "big" o "el talla" era la forma de referirse al comisario Enrique García Castaño, exonerado del juicio por motivos de salud. "El largo" o "el capillas" eran los apodos para el letrado Javier Iglesias y "la pequeñita" lo empleaba Villarejo para referirse a la exvicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría, mientras que el entonces marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro, recibió como sobrenombre "el polla".

En un momento dado, al instructor le han preguntado sobre la conclusión de la investigación de que la operación Kitchen buscaba perjudicar el caso Gürtel, a lo que ha respondido que no lo dice él, sino los propios acusados, en concreto Villarejo a su superior García Castaño.

Ambos hablaron, ha dicho, de "una operación para quitarle al señor Bárcenas los papeles que comprometían al presidente" y en la que "se ha usado a la Policía para quitar los documentos en lugar de aportarlos".

En la causa hay además alusiones al inspector jefe de la UDEF encargado del caso Gürtel Manuel Morocho, al que llamaban "Pinocho" y respecto al que se hace referencia al malestar por sus informes en el caso Gürtel, a su renuncia a un puesto en Lisboa y lo bueno que era quitárselo de encima cuando se fue a hacer un curso del FBI.

El investigador ha considerado "significativos" los mensajes de SMS que llevaron a la imputación del exministro del Interior y que aportó su número dos tras haberlos protocolizado ante notario.

A preguntas del abogado del exministro, el investigador ha negado que encontrasen audios de Fernández Díaz o comunicaciones intercambiadas en el volcado del teléfono de su número dos, admitiendo así que la única prueba contra el exministro son las actas notariales de los mensajes que aportó Martínez.

Según la investigación, Villarejo fue la persona que captó al chófer de Bárcenas, con intermediación de Gómez Gordo y de López del Hierro, y quien le 'manejó' hasta 2015.

¿Y a quién reportaba?. Según el instructor de Asuntos Internos Villarejo informaba "fundamentalmente a Chisco, el secretario de Estado" y también al director adjunto operativo (DAO) de la época, Eugenio Pino, también acusado en este juicio.

Villarejo cifró en 15 millones de euros un encargo para anular el procedimiento del caso Gürtel que le hizo en 2012 el abogado de algunos investigados en esa causa, el exfiscal ya fallecido Ignacio Peláez, quien, tras reprocharle el elevado precio, podría haberle dado su aprobación: "adelante con el proyecto".

El proyecto se denominó 'SMP' y Villarejo elaboró un borrador fechado en junio de 2012 en el que aparece el costo del encargo y que el excomisario refleja también en sus diarios, si bien los investigadores no vieron "claro" que hubiese habido un desarrollo posterior del proyecto, según ha relatado el inspector jefe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía.

En su búsqueda de documentación, y en concreto de grabaciones de Bárcenas con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el dirigente del PP Javier Arenas, esta operación parapolicial habría entrado en el taller de la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias, según el agente.

Además, datos pertenecientes a Bárcenas fueron volcados por técnicos en un Vips de la calle Velázquez de Madrid, y a Bárcenas se le hizo un "control exhaustivo" mientras estuvo en prisión preventiva en Soto del Real y se llegó a detener a un preso al que éste le habría encargado localizar o destruir unos archivos, un trabajo del que estaba al tanto Villarejo, según ha explicado el instructor.

En la causa figuran tres nuevos audios que fueron aportados a la Justicia por parte del empresario Javier Pérez Dolset y que no figuran entre el material incautado a Villarejo. El inspector ha explicado que los audios se cotejaron con los diarios del excomisario y se aportaron, sin un análisis forense ni de mayor profundidad, al procedimiento.

Las defensas han intentado dejar fuera de la causa estas grabaciones, aportadas por este empresario, que está investigado junto a la exmilitante del PSOE Leire Díez por presuntas maniobras contra fiscales y mandos de la Guardia Civil que participan en investigaciones que afectan al Gobierno de Pedro Sánchez. Pérez Dolset declarará como testigo. EFE