"El asturiano", "Chisco, "big", "Cospedín" o "Pinocho": los motes de la trama Kitchen

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Madrid, 13 abr (EFE).- La declaración como testigo del policía que ha investigado el caso Kitchen ha permitido exponer en el juicio de la Audiencia Nacional los motes supuestamente empleados en esta presunta trama parapolicial para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas, incluido "el asturiano" para referirse, según el instructor, a Mariano Rajoy.

A preguntas del fiscal y de la acusación popular del PSOE, el instructor de los distintos oficios del caso Tándem o Villarejo, ha detallado las denominaciones con las que el excomisario José Manuel Villarejo y otros acusados se referían a los presuntos implicados en la trama, como el de cocinero que le ha puesto nombre al caso y se empleaba para Sergio Ríos, chófer del extesorero.

Varias conversaciones del excomisario Villarejo llevan a los investigadores a concluir que el entonces presidente del Gobierno, el popular Mariano Rajoy, era denominado "el asturiano" o "el barbas" y que el contacto entre el excomisario y el líder del PP era el abogado Javier Iglesias, al que apodan "el largo" o "el capillas".

Además, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, uno de los acusados, era denominado por Villarejo el "número 1", mientras que su secretario de Estado de Interior Francisco Martínez era identificado como "número 2", pero también como "Chisco", como así figura en la agenda telefónica y en los diarios del excomisario.

El comisario jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Comisaría General de Información, Enrique García Castaño, que ha quedado exonerado de esta causa por salud y según los investigadores colaboraba con Villarejo en Kitchen, era "big" (grande en inglés), "el Gordo" o "el talla".

Además, el comisario Andrés Gómez Gordo, era denominado "Andy" o "Cospedín" porque entre 2011 y 2015 había sido asesor de Dolores de Cospedal cuando la exsecretaria general del PP presidió Castilla-La Mancha.

Para el inspector de la de la UDEF encargado de investigar el caso Gürtel, Manuel Morocho, optaron por rimar o acortar y le llamaban "pinocho" o "moroc".

La cúpula de Interior del primer gobierno de Mariano Rajoy que se encuentra acusada en esta causa, lo está por una operación parapolicial, fuera de los cauces legales y judiciales, que supuestamente buscaba sustraer información comprometedora en manos del extesorero Luis Bárcenas, cuando se investigaban Gürtel y la caja B del PP.

Según el instructor, Villarejo así se lo dijo a García Castaño, que era "una operación para quitarle al señor Bárcenas los papeles que comprometían al presidente" y en la que "se ha usado a la Policía para quitar los documentos en lugar de aportarlos". "No es que lo diga yo, es que lo dicen ellos", ha recalcado el agente.

En su búsqueda de documentación, y en concreto de grabaciones de Bárcenas con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el dirigente del PP Javier Arenas, esta operación parapolicial habría entrado en el estudio de pintura de Rosalía Iglesias, una entrada respecto a la que hay varias alusiones.

También son varias las referencias respecto a un volcado de datos de Luis Bárcenas, que admitió García Castaño y que gracias un técnico se situó en octubre de 2013 en un Vips de la calle Velázquez, una fecha que después quedó confirmada en los mensajes con Fernández Díaz que Francisco Martínez registró ante notario.

A Bárcenas también se le hizo seguimiento mientras se encontraba encarcelado en Soto del Real e incluso se detuvo a un preso, Isidro, al que éste le habría hecho el encargo de localizar o destruir unos archivos, un trabajo del que estaba al tanto Villarejo.

"Hay un control muy exhaustivo en el ámbito del Ministerio sobre Bárcenas. Hay muchos elementos que apuntan a ello", ha recalcado el instructor.

Este seguimiento se hizo sin orden judicial y la investigación no figuró en las bases de datos de la Policía hasta 2015, aunque no introdujeron todos los datos ni la documentación obtenida. EFE