Madrid, 11 abr (EFE).- Pilotos de combate, tripulaciones aéreas que operan en líneas enemigas y miembros de operaciones especiales con alto riesgo de captura, son el personal al que va dirigido el entrenamiento SERE que les proporciona capacidades de supervivencia, evasión, resistencia y rescate en entornos hostiles.
Esta instrucción es más que un curso de emergencia: prepara a los militares para poder sobrevivir en las condiciones más extremas, evadirse del enemigo y volver a casa sanos y salvos.
En España se imparte en la Escuela Militar de Paracaidismo Méndez Parada, en la base aérea de Alcantarilla (Murcia), y constituye un pilar "fundamental" en la preparación militar ante situaciones de aislamiento, según informa el Ejército del Aire y del Espacio.
El entrenamiento SERE comprende un conjunto de tácticas, técnicas y procedimientos, orientados a proporcionar al personal aislado las herramientas necesarias para sobrevivir en escenarios de conflicto o guerra, evitar la captura y, si ocurre, resistir el cautiverio.
Asimismo, capacita al militar para, en caso de que las circunstancias lo permitan, llevar a cabo una evasión eficaz y facilitar su recuperación, ya sea por medios propios o mediante operaciones de rescate.
Para la OTAN, la formación SERE constituye una responsabilidad de carácter nacional, por lo que cada país debe garantizar que su personal reciba la instrucción conforme a los estándares establecidos, permitiendo así su integración en cualquier teatro de operaciones de la Alianza.
El Ejército del Aire explica que existen tres niveles de formación (A, B y C) en función del grado de riesgo de aislamiento al que puede enfrentarse el personal. La Escuela Militar de Paracaidismo, designada como centro docente militar de referencia en materia SERE para las Fuerzas Armadas, imparte el C.
A lo largo del año se realizan cuatro cursos, el último de ellos tuvo lugar en febrero y el próximo está previsto para noviembre.
Están dirigidos al personal de las tres escalas del Ejército del Aire y del Espacio (oficiales, suboficiales y tropa) y se llevan a cabo en las instalaciones de la base de Alcantarilla, y en zonas exteriores en las que se recrean situaciones ambientales a las que pueden enfrentarse.
El curso incorpora técnicas específicas de resistencia y habilidades orientadas al desarrollo de la resiliencia en situaciones extremas de cautiverio.
Además, permite a los alumnos identificar posibles vulnerabilidades a nivel individual, facilitando su análisis y fortalecimiento.
El entrenamiento proporciona competencias que van más allá del ámbito estrictamente operativo, entre ellas, la gestión del estrés en situaciones límite, la toma de decisiones bajo presión, la autosuficiencia en entornos adversos y el fortalecimiento de la resiliencia psicológica ante escenarios de aislamiento prolongado o incertidumbre.
Proporcionar estas capacidades constituye un elemento esencial en la preparación integral del militar expuesto a situaciones de alto riesgo de aislamiento, garantizando no solo su capacidad de supervivencia y resistencia, sino también su eficacia operativa en entornos hostiles.
La adecuada implementación de estos programas, conforme a la doctrina OTAN, asegura la interoperabilidad y la integración en los sistemas de recuperación de personal, incrementando significativamente las probabilidades de éxito en escenarios complejos.
Por ello, según el Ejército del Aire, la formación SERE "debe considerarse una inversión estratégica prioritaria para la protección del personal y el cumplimiento de las misiones asignadas". EFE
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