Carlos Pérez Gil
Redacción Deportes, 10 abr (EFE). Ayudar a buscar alojamiento o colegio, ocuparse de los trámites legales o de la mudanza, recomendar un profesor de español o localizar una clínica ginecológica de urgencia son algunas de las tareas del responsable de la oficina de atención al jugador, el llamado ‘player care’, de los clubes de Primera y Segunda División que ya disponen de esta figura.
Una suerte de ‘solucionador’ de los problemas de adaptación y del día a día con los que se encuentra el futbolista al margen de lo deportivo y que cada día gana más peso en el ámbito profesional.
En Inglaterra, es un actor afianzado desde hace años en las estructuras de los equipos, mientras que en España no está tan consolidado y las funciones logísticas y administrativas de la plantilla las asumen los delegados o los directores de equipo.
La revitalizada Oficina del Jugador de LaLiga, que dirige el exguardameta Roberto Jiménez, se ha marcado entre sus retos extender el ‘player care’ a los 42 equipos del fútbol profesional al considerar que es una pieza estratégica que puede afectar directamente en el rendimiento deportivo de los jugadores.
“Se tratar de profesionalizar una figura que cubre una línea de trabajo 360. Son los clubes los que tienen que generar ese puesto de trabajo. No le vamos a imponer un perfil determinado, pero podemos acompañar con formación y herramientas para ayudarlos a decidir si son piezas necesarias en sus estructuras”, explica a EFE Jiménez, al frente de la Oficina del Jugador desde el pasado diciembre.
Para fomentar ese rol, ha puesto en marcha un programa piloto con cinco equipos con el ánimo de que “en un futuro cercano” pueda estar implementado en la totalidad de Primera y Segunda.
Según el exportero de equipos como el Espanyol o el Valladolid, todo lo que sea resolver problemas con los que se encuentran los futbolistas, sobre todo los recién llegados, redunda en su actuación sobre el campo al estar “cien por cien centrado en lo que se le exige”.
Además de los grandes, cuentan ya con esta figura específica entidades como el Sevilla, el Villarreal o la Real Sociedad, y en Segunda, el Zaragoza o el Valladolid, cuyo responsable, Rafael Antoniutti, recibió en 2024 el premio al mejor ‘Player care del resto del mundo’, concedido por una empresa inglesa dedicada a este ámbito.
Toni Martínez lleva unos quince años como responsable de la gestión del bienestar del futbolista en el Villarreal y se define de forma coloquial como “el chico para todo”.
“Nuestro deber es que el problema del jugador se convierta en nuestro problema, de manera que ese jugador va a acabar rindiendo porque no va a estar distraído en ese problema. Si el jugador tiene la cabeza en otro sitio o está preocupado, perjudica el trabajo del colectivo. Tiene que venir a entrenar sabiendo que su problema está solucionado”, resume su labor Martínez en declaraciones a EFE. Buena parte de la tarea de esta unidad se concentra cuando se materializa un fichaje y llega a la ciudad para instalarse.
“Tienes el primer mes muy intenso porque tienes que asentarlo en la zona. Si se va a traer coche, si lo va a alquilar, dónde va a vivir, si tiene hijos y necesita colegio... Es vital que el jugador se sienta bienvenido y no esté perdido cuando llega”, explica Martínez.
Ve importante que los jugadores dispongan rápido de una vivienda porque el establecimiento hotelero no le favorece. “Cuanto menos tiempo esté en el hotel, mejor. No tiene nada que ver la calidad de descanso cuando tienen su espacio a cuando están en un hotel”, aduce Martínez.
Algunos clubes tienen un protocolo de llegada con dosieres sobre el club, su historia, su organigrama, la ciudad y otros detalles, como recomendaciones de colegios, restaurantes... con el fin de facilitarles el ‘aterrizaje’.
Lo que más valoran los jugadores del puesto de ‘player care’ es la “confianza”, tanto en el ámbito de la privacidad, como en la capacidad que tenga de ser resolutivo, sostiene el responsable del Villarreal.
“Estás entrando en sus casas y tratando con sus familias. Muchas veces trato más con las mujeres de los jugadores que con ellos, porque es la que tiene el problema doméstico, que también es el problema que muchas veces le va a dar el dolor de cabeza al jugador", señaló.
"El tema de la familia es vital. Una familia contenta es un jugador contento, así que nos volcamos en todo”, remarca.
Esa confianza no tiene por qué traducirse en amistad, añade Martínez: "Tú no tienes que ser un amigo del jugador. El jugador tiene sus amigos, pero te tiene que tener esa confianza para poder decirte las cosas. Tienen que confiar en que, pase lo que pase, tú tienes la solución, ya sea social o administrativa".
A su juicio, un ‘player care’ necesita ser “muy ágil” para solucionar las situaciones que surjan y tener un amplio dominio de los trámites administrativos.
“La inmediatez en la respuesta es vital. Un día te van a llamar porque les han puesto una multa, otro día porque necesitan un fontanero urgente... No sabes la naturaleza del problema”, señala.
Además de una disponibilidad casi total y de conocer idiomas, otro rasgo nuclear es la discreción. “Hay anécdotas que son graciosas y que se quedan en mi cabeza. No las cuento ni a mi mujer”, se sincera.
¿Hasta dónde llega atender el bienestar del futbolista? Martínez no ha tenido que lidiar con peticiones incómodas, lo que atribuye en buena medida a que los jugadores ahora están más formados y son coherentes.
Otro colega suyo de un club de LaLiga cuenta a EFE que sí se encontró con una situación anómala cuando un jugador le pidió que le llevara su coche averiado al taller.
“No es mi tarea. Lo que sí puedo es pasarle el contacto de quien pueda ayudarlo. Pero no nos corresponde ir a su casa a, por ejemplo, arreglarle la tele, sino decirle quién lo puede hacer”, puntualiza. EFE
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