Robles alaba la capacidad de detección y neutralización de minas de la Armada española

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Murcia, 7 abr (EFE).- La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha alabado este martes en Cartagena la capacidad de la Armada española en medios y capacidades para la detección y neutralización de minas navales, a la vanguardia con personal muy cualificado que participa regularmente en misiones de la OTAN y otros escenarios críticos, como la dana valenciana.

En un comunicado, señala que los seis cazaminas, la unidad de buceo y el centro de gestión de datos sitúan a la fuerza nacional contra esas armas en un primer orden internacional con capacidades técnicas únicas capaz de dar respuesta a las necesidades en este ámbito.

Acompañada del jefe del Estado Mayor de la Armada, el almirante general Antonio Piñeiro, ha asistido a una demostración de la activación de buceadores y del uso de material submarino con el sonar, manejado desde la superficie para la detección de artefactos y la minimización de riesgos para el personal.

Según Defensa, las minas navales en zonas de conflicto, además de ser un arma polivalente y duradera, son también una herramienta de incertidumbre estratégica relativamente económica que puede generar daños millonarios en un buque.

No se trata de un arma nueva, ya que lleva décadas utilizándose, por lo que la Armada no ha dejado de lado su adiestramiento contra ella para contar con unas capacidades de última generación y un personal de élite, añade la nota.

Robles ha destacado su papel regularmente en agrupaciones permanentes de la Alianza Atlántica y en la dana, donde tuvo un papel fundamental para la localización de vehículos bajo el agua y la búsqueda de supervivientes.

Ha embarcado también en el cazaminas Turia, como los otros cinco buques de este tipo, de la clase Segura, dotados con medios tecnológicos excepcionales y una tripulación altamente especializada.

Como herramienta estratégica indispensable para la defensa y la seguridad marítima, el cometido principal de esta fuerza es asegurar el acceso a puertos, mantener abiertas las rutas marítimas y garantizar la operatividad naval en escenarios de crisis o conflicto para afianzar la libertad de navegación, la seguridad y la protección de infraestructuras críticas, concluye. EFE

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