Huelva, 7 abr (EFE).- Carolina Marín ha manifestado este martes en Huelva, su ciudad natal donde desde el lunes se disputan los Campeonatos de Europa de Bádminton, que sobre su futuro que tiene claro que no se puede "desvincular de una vida de 24 años" en su deporte, al que tratará de devolver "todo" lo que le "ha dado en estos años".
La ya exdeportista onubense, que ha mantenido un encuentro con niños y después ofreció una conferencia de prensa, piensa en "ayudar a los demás" en el mundo del bádminton ya sea "con charlas y otros proyectos", a los que ya está abierta.
“Me emociona mucho el poder haber visibilizado el bádminton", ha expresado Marín, que también ha comentado que "todavía quedan muchas cosas por hacer para conseguir más licencias por parte de la Federación Española y dando más promoción y una buena formación de entrenadores para que salgan buenos jugadores”.
En esta línea, ha expresado que se siente "muy orgullosa" de todo lo conseguido y ha recordado que cuando tenía 8 años ella no sabía lo que era el bádminton y ahora "todo el mundo lo conoce" y lo ha "podido poner en boca de los españoles y eso es de lo que más orgullosa" se puede sentir”.
Ha valorado que el bádminton ha crecido “mucho, afortunadamente”. Ha resaltado que “en Huelva se juegan en muchos pueblos", algo que cuando se inició era "impensable". Ha apuntado que este lunes un niño de una aldea de Ciudad Real le dijo que jugaba al bádminton con 10 amigos y que le hizo "muchísima ilusión".
Sobre su futuro más inmediato, Marín ha comentado que le encantaría “principalmente" poder disfrutar de su familia, estar "más tiempo en Huelva" y darle prioridad a lo que le vaya pidiendo su cuerpo, que ha creído que será "desconectar mucho y disfrutar de la vida, la familia y los amigos".
Ha asegurado que Huelva le "ha dado la vida, todo", su infancia y también la oportunidad de marcharse al Centro del Alto Rendimiento (CAR) de Madrid con 14 años. "Me siento muy orgullosa de mi ciudad. Cada vez que tenía unos días siempre he intentado venir a mi casa. Es mi paraíso, mi desconexión, mi familia. Aquí lo tengo todo”, ha resaltado.
Por eso, para este Europeo, ha asegurado que de Huelva no espera nada. "Estoy muy agradecida de poder estar aquí y de todo el cariño y apoyo que recibo de la gente". Ha señalado para ella ha sido "abrumador" cuando ha salido a pasear por Huelva en silla de ruedas, recién operada y "la gente se acerca y te da las gracias por tus valores”.
En cuanto a la mala fortuna que haya podido tener, ha declarado que no cree en la suerte, que cree "en lo que se trabaja. "Si no me hubiera lesionado nunca se sabe que lo que hubiera podido pasar. Hubiera conseguido más cosas o no. Al fin y al cabo no hay secreto ni clave, es trabajo, trabajo y trabajo”.
"Yo no tenía talento. Con 9 años era muy mala. En mi caso ha habido un 20 por ciento de talento y un 80 por ciento de trabajo. Esa autoexigencia, siempre bien llevada, es donde un deportista se puede ir más allá de su propio límite y conseguir cosas que serían inalcanzables”, ha subrayado.
También ha valorado que las lesiones le han enseñado cosas. "De París no me traje una medalla pero sí una cosa que no me imaginaba y es el cariño de tanta gente, de toda la sociedad española y del mundo y esa es una medalla que se guarda en el corazón y es muy bonito”, ha relatado.
Ha admitido que hace siete años, tras la primera lesión, visualizó el final de su carrera, pero que siempre luchó por recuperarse. “Creo que he exprimido mi cuerpo al máximo y me ha respondido con cada cosa que le he pedido", ha indicado.
"Más allá del límite que una misma se pone, no puedo pedir más, estoy muy tranquila. Eso no quita que me dé mucha pena, porque no voy a pasar tanto tiempo con otra cosa en mi vida", ha señalado.
Al respecto, Carolina Marín tiene claro que lo que va a echar de menos es “la competición, los nervios antes de un partido o de una final. Todo lo que te da la competición. No sólo el competir, sino el preparar la competición”.
Ha agregado que “las medallas son muy bonitas y es lo que se ve por televisión, pero están todas las horas que estás en un pabellón, toda la preparación física y mental que hay que hacer para llegar en las mejores condiciones posibles" y que eso va "a echarlo mucho de menos, seguro".
"A las personas que me han acompañado en el camino les he dicho gracias, pero se quedan cortas”, ha dicho Carolina, que ha recordado que el momento irse a Madrid fue "como mirar hacia un pozo sin fin. No sabes qué es lo que te va a deparar todo esto”.
“Siempre les he dicho a mis padres que estoy muy orgullosa de ellos y ojalá que sea una futura madre con su ejemplo", ha expresado.
"Ellos me dieron la oportunidad sin saber lo que iba a pasar", ha añadido Carolina, que ha apuntado que su madre le dijo que si "era feliz ellos iban a estarlo, pero que si quería volver las puertas de casa siempre iban a estar abiertas" y que eso fue algo que le "alivió y calmó muchísimo". EFE
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(foto) (vídeo)
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