'Las gratitudes', cuando decir gracias se transforma en un acto indispensable

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Madrid, 6 abr (EFE).- 'Las gratitudes', la novela de la autora francesa Delphine de Vigan, se convirtió en un éxito de ventas y a partir de ahí en una obra teatral que ahora se estrena por primera vez en España protagonizada Gloria Muñoz, con la adaptación de Marta Betoldi y la dirección de Juan Carlos Fisher.

La actriz Gloria Muñoz interpreta a Michka, una editora septuagenaria, culta, que ve cómo la afasia va apagando su voz, su herramienta más preciada: las palabras.

"A pesar de lo que pueda parecer, mi personaje está en pánico porque es consciente de que pierde las palabras y con ellas el pensamiento", ha explicado a EFE la intérprete de la obra que se estrena en el Teatro de La Abadía el 9 de abril.

La intérprete indica que, a pesar de los momentos de ternura y comedia que hay en el texto, es una "función dura, mi personaje pasa por fases de pánico, de desesperación" aunque el título traslade la paz que deja agradecer al otro lo bueno que le ha dado en la vida.

"Quiere dar las gracias a quienes se ocuparon de ella siendo niña y ve que no le da tiempo. Cuando se pierden las palabras se difumina la realidad", porque es una manera de decirle adiós a la vida, remarca Muñoz.

Marie (Macarena Sanz) es la vecina joven que cuida a Michka, ella a su vez cuidó a Marie en su infancia. Jérôme (Rómulo Asensio) es el logopeda que trabaja para que la anciana recupere la conexión con el mundo y no pierda su capacidad de hablar.

De Juan Carlos Fisher, el director, dice Gloria Muñoz, que conocía su trabajo, "es extraordinario y tenía muchas ganas de trabajar con él; cuando me pasó la novela quedé maravillada".

Delphine de Vigan conoce la adaptación española y, según la actriz, ha quedado muy satisfecha.

El estreno de una obra de una autora contemporánea de una novela de tanto éxito "es una responsabilidad", admite la intérprete, "espero responder a las expectativas", dice con una modestia nada fingida.

La actriz asegura que en el momento actual se "fomentan los odios, las rabias, hay mucha incertidumbre y se incentiva poco la gratitud", que consiste en un acto sencillo como decirle a alguien 'te quiero mucho', 'gracias por esto que me has hecho'".

"Somos privilegiadísimos -continúa- comparados con lo que está pasando en Oriente, donde la gente no es que tenga impotencia, es que es que saben que le pueden caer una bomba en el pasillo".

Con los aforos de los teatros llenos dice que los espectáculos en directo están en auge. "La gente quiere vernos, sentir a una persona en el escenario; es como la música con estadios llenos, prima el directo y el teatro es el único sitio donde se produce una comunión de verdad entre el espectador y el público, en el cine no pasa eso". EFE

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