Granada, 31 mar (EFE).- Un estudio liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) ha identificado en la constelación de Sagitario una estrella joven que podría estar más evolucionada que la protoestrella central de la región IRAS 18162−2048, una de las zonas más estudiadas de formación de estrellas masivas en la Vía Láctea.
Según ha informado este martes el IAA-CSIC en un comunicado, el descubrimiento sitúa a esta fuente, históricamente poco estudiada, como un objetivo clave para futuras observaciones con telescopios como James Webb o ALMA.
El interior de esa región alberga una protoestrella central de gran masa, responsable del "icónico" chorro protoestelar HH 80–81.
La espectacularidad y energía de este sistema han centrado la atención de la comunidad científica, lo que ha relegado a un segundo plano otras fuentes presentes en la región.
El estudio, publicado en la revista "Astronomy & Astrophysics", ha observado la región IRAS 18162−2048 en infrarrojo cercano —capaz de penetrar el polvo— y ha identificado otra fuente en la región que, aunque fue detectada en los años noventa, había pasado desapercibida por el brillo de la principal.
Al analizarla han concluido que se trata de una estrella recién nacida de tipo B2–B3: muy caliente, luminosa y relativamente masiva, aunque menos que la fuente principal de la región.
Los investigadores han detectado, además, hidrógeno molecular excitado en sus proximidades.
Esto resulta "especialmente relevante" ya que indica que la estrella, IRS7, se encuentra en una fase evolutiva más avanzada que la protoestrella principal de la región, cuya masa es superior a veinte veces la del Sol.
En conjunto, estos resultados apuntan a que la región IRAS 18162−2048 alberga una población estelar multigeneracional, con objetos en distintas etapas de evolución.
Como ha explicado Rubén Fedriani, investigador del IAA-CSIC y primer autor del trabajo, para confirmar estas conclusiones serán necesarias nuevas observaciones con telescopios como el James Webb Space Telescope, que permitirán estudiar la región con mayor detalle en distintas longitudes de onda y desvelar así la compleja estructura que permanece oculta tras el polvo. EFE


