
Las declaraciones de Pedro Sánchez durante la sesión plenaria incluyeron referencias a que la integridad en la gestión de fondos de Vox ha sido cuestionada desde dentro del propio partido, señalando testimonios recientes de varios de sus principales exmiembros sobre movimientos financieros y decisiones de su cúpula. El presidente del Gobierno utilizó estos argumentos para exponer públicamente sus dudas acerca del uso de recursos en el partido de ultraderecha, abordando directamente las sospechas de enriquecimiento ilícito y criticando la supuesta opacidad en torno a la dirección económica de la formación liderada por Santiago Abascal, según consignó Europa Press.
En un debate parlamentario marcado por la ausencia de Abascal en el Congreso, Pedro Sánchez subrayó que esa decisión podría estar vinculada a la intención del dirigente de Vox de evitar afrontar las críticas que, según Sánchez, ya no proceden solo de adversarios políticos, sino de antiguos miembros del partido y actuales figuras internas. Según informó Europa Press, Sánchez señaló que la falta de respuesta y la marcha del líder del pleno refleja una actitud evasiva frente a las acusaciones.
El presidente del Gobierno detalló ante la Cámara Baja que, de acuerdo con información proveniente de excompañeros del líder de Vox, han salido a la luz movimientos internos que desvelan una gestión poco transparente. En referencia a las declaraciones del diputado Javier Ortega Smith, Sánchez mencionó que este exsecretario general señaló que Abascal logró convertir el partido en su “gallina de los huevos de oro” y consideró que su destitución estuvo relacionada con su negativa a participar en determinadas prácticas. Sánchez preguntó públicamente a qué “comportamientos” se estaría refiriendo Ortega Smith, dado que estos podrían arrojar nuevas implicaciones para la dirección del partido.
Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo también hizo alusión a los comentarios de Iván Espinosa de los Monteros, uno de los fundadores de Vox, quien denunció que el partido se ha transformado en una red de gestión económica con escasa claridad en sus cuentas, de acuerdo con lo que reportó Europa Press. A ello sumó la denuncia de Juan García Gallardo, antiguo vicepresidente de Castilla y León, quien acusó directamente a Abascal de recibir ingresos de manera presuntamente ilegal, preocupándose por la sostenibilidad interna del partido y sugiriendo que “a este paso solo quedará su plan de pensiones”.
Sánchez aseguró ante los diputados que, según información filtrada desde el propio entorno de Vox, Abascal habría desviado supuestamente 2,5 millones de euros provenientes de la Fundación Disenso a sus cuentas personales. Dicha fundación está vinculada con actividades afines al ideario del partido. El presidente argumentó que la ausencia de Abascal en el Parlamento podría estar relacionada con la gravedad de estas acusaciones, afirmando que esa posición lo deja en evidencia ante los señalamientos por posibles prácticas irregulares.
En relación con los salarios dentro del partido, Sánchez mencionó que uno de los asesores principales de Abascal, Kiko Méndez-Monasterio, percibe una remuneración mensual de 27.000 euros, según lo informado por Europa Press. A partir de este dato, el presidente planteó de manera retórica cuál sería entonces el salario del propio Abascal, insinuando que tales cifras no se compadecen con la imagen proyectada por sus líderes. Sánchez afirmó que Abascal no ejerce como un político convencional, sino como un “intermediario”, en referencia a las operaciones financieras que, según las acusaciones, marcan la gestión del partido.
Al profundizar en el contexto legal y financiero de Vox, Sánchez sostuvo que la formación enfrenta actualmente tres investigaciones por parte del Tribunal de Cuentas. Estas pesquisas se suman a multas superiores al millón de euros y a operaciones crediticias, como un préstamo de 9,2 millones de euros recibido para las elecciones de 2023 cuyo origen atribuyó al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, reconocido por su alineamiento con el presidente ruso, Vladímir Putin. Además, Sánchez recordó que, según Europa Press, el 80% del financiamiento de la campaña electoral de 2014 de Vox procedió de fuentes iraníes, lo que añadió una dimensión internacional a los cuestionamientos sobre la financiación del partido.
Durante su intervención, Sánchez ironizó respecto a la ausencia de Abascal en el Congreso y sugirió el cambio de nombre del partido por “Abascal, S.L.”, una expresión dirigida a subrayar su postura crítica sobre el manejo económico de la organización. La oposición se remitió a las risas de la bancada oficialista frente a estas declaraciones, mientras el presidente insistía en que la lealtad de la dirección de Vox se orienta, en su opinión, hacia fines económicos más que ideológicos.
La intervención del jefe del Ejecutivo se inserta en medio de un clima de tensiones políticas sobre la transparencia y la legalidad de las estructuras de financiación partidaria, con un foco particular en las actuaciones de Vox y la proyección pública de su líder. Conforme detalló Europa Press, las acusaciones emitidas durante el pleno no solo involucran la figura de Abascal, sino también la relación del partido con sus asociados, asesores y sus principales fuentes de recursos, acentuando la controversia que actualmente rodea al partido en la esfera parlamentaria y mediática.

