Juan Javier Ríos
Madrid, 22 mar (EFE).- La sobrepoblación de fauna salvaje, especialmente de jabalíes y conejos, se ha convertido en un quebradero de cabeza para la economía agraria porque arrasa miles de hectáreas de cosechas al año y genera, al menos, un millón y medio de euros en pérdidas.
A todo ello se suman otras amenazas como el mayor peligro de irrupción y mantenimiento de enfermedades, algo que ahora se constata con los casos de Peste Porcina Africana detectados en jabalíes en la provincia de Barcelona; ya fuera del campo, también se alerta del peligro por accidentes de tráfico.
Es la radiografía que hacen al sector desde los sectores agrarios sobre este problema, que no es nuevo para el campo.
Un informe de la fundación Artemisan, con datos extraídos de Agroseguro, informó de que en 2024 se declararon siniestros agrícolas por ataques de fauna en una superficie de 26.617 hectáreas, con una estimación económica de 1,8 millones de euros.
Si se analiza el avance del informe 2025 de esta agrupación de aseguradoras, se constata que los cultivos herbáceos (cereal de invierno y leguminosas) son los más afectados y los siniestros declarados se concentran en las dos Castillas, meseta central y sur peninsular.
Entre los eventos más significativos de 2025, Agroseguro destaca el ataque de fauna cinegética a 16.000 hectáreas de herbáceos en abril, si bien, la alusión a ataques de fauna a cultivos se recoge también en los informes de febrero, marzo, abril, mayo y junio.
Desde la organización agraria Asaja, su presidente en Cataluña, Pere Roqué, pone el foco en el peligro que supone la superpoblación de fauna para la sanidad animal y para la seguridad vial porque, por ejemplo, el jabalí está detrás de "más de 15.000 accidentes de circulación al año".
Este animal ha multiplicado exponencialmente su población en los últimos 30 años (+550 % y dos millones de ejemplares calculados, según Artemisan y las federaciones de Caza) por lo que, a juicio de Roqué, la mejor "vacuna" para el jabalí "es la caza" porque, de lo contrario, "el problema real crecerá".
Las políticas y programas ambientales o el impacto que generó un año sin caza debido a la covid son claves para entender el problema en su dimensión actual, según ha apuntado.
Por parte de COAG, su responsable de Fauna Silvestre, Javier Fatás, ha asegurado que llevan "años" denunciando el "descontrol" de poblaciones silvestres que conlleva "pérdidas tremendas" para los agricultores y amenazas para la salud animal.
Su organización publicó hace un año un informe que elevaba a más de un millón el número de hectáreas afectadas, de las que una mayoría serían provocadas por los conejos.
Por ello, ha reclamado una plan nacional de control de la fauna salvaje para atajar esta problemática y para conseguir una "convivencia estable entre animales silvestres, agricultura y ganadería".
UPA cree que esta proliferación "desequilibrada" de fauna salvaje es un "problema creciente" para la agricultura y la ganadería en España.
Para esta organización, es necesario reforzar las labores de gestión de la fauna para mitigar los daños "notables" que causan en la agricultura y el seguro "no es suficiente" para hacerle frente porque cuando los daños se reiteran "una y otra campaña, el seguro se encarece, expulsando a los asegurandos y dejándoles desamparados".
Es partidaria también de abordar una estrategia conjunta entre Gobierno central y comunidades autónomas para adoptar medidas preventivas.
Anastasio Yébenes es responsable de los sectores agrícolas de Unión de Uniones y cree que a las administraciones se les ha ido la situación "de las manos" porque la fauna silvestre está "devorando campos, especialmente los conejos", y por eso Unión pide que haya zonas en las que se declare la emergencia cinegética por plaga.
Critica que los programas de reintroducción del lince y del águila real han conllevado la introducción de más conejos (sirven de alimento para esos animales).
También critica que se haya mezclado el conejo de granja con el de campo para obtener un híbrido que es "un monstruo" porque es "más grande, cría más" y es capaz no sólo de "arrasar" cosechas sino también de trepar por parras, olivos e incluso roer cortezas de árboles para chupar savia.
Además apunta ese problema para la salud humana, como ocurrió hace años cuando los conejos fueron los responsables de un brote de leishmaniosis entre personas en Fuenlabrada porque, como recuerda, estos conejos han llegado también ya a las urbes. EFE
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