
La postura de las psicólogas forenses se situó en el centro del proceso judicial desarrollado este martes en la Audiencia Provincial de Barcelona. Las profesionales aseguraron que el relato de la víctima, una joven que actualmente tiene 19 años, no presentaba indicios de estar influenciado por factores externos y que era coherente en el tiempo. El juicio abordó las acusaciones por las que la Fiscalía y la acusación particular solicitan una condena de 18 años de prisión para el padre de la víctima por un delito continuado de agresión sexual a menor de 16 años. Tal como consignó la agencia Europa Press, la investigación señala que los hechos habrían ocurrido de manera reiterada entre 2014 y 2019, en el contexto familiar, y fueron denunciados en 2019 por la madre de la menor.
De acuerdo con Europa Press, la joven declaró en la vista oral que los abusos comenzaron cuando tenía siete u ocho años y se extendieron hasta los doce. Narró que el acusado, su padre, la desvestía, que ingresaba al baño cuando ella se duchaba y que la obligaba a tocarlo, llegando a exigirle prácticas sexuales bajo amenazas. “Cállate o te mataré a ti o a tu familia”, recordó la víctima durante su testimonio. El relato incluyó la progresión de la gravedad de los abusos, desde tocamientos hasta agresiones de mayor intensidad, que se mantuvieron en secreto hasta que la menor decidió comunicárselo a una profesora cuando tenía 12 años.
La reacción del entorno educativo resultó fundamental para activar la investigación. La profesora, quien compareció como testigo, explicó ante el tribunal que durante una excursión percibió un comportamiento inusual en la alumna. Observó que la niña se mostraba apartada del grupo, llorando, y que, tras insistirle, la menor confesó que estaba siendo víctima de abusos. La testigo detalló que tomó nota de todo lo dicho por la niña y presentó la información ante los Mossos d’Esquadra, donde la víctima posteriormente ratificó el contenido del escrito. Según publicó Europa Press, la profesora relató que la menor mostraba signos de aislamiento y tristeza, y sufría especialmente en los días en que le correspondía estar con el padre.
La madre de la víctima también intervino en la causa y relató ante la Audiencia que conoció los hechos porque fue llamada por el colegio para tratar una situación urgente. La niña, tras ser consultada directamente, le explicó que su padre la tocaba “por todo el cuerpo”. Europa Press indicó que la mujer interpuso la denuncia en 2019 y expresó que, desde 2017, comenzó a temer por la seguridad de sus hijos, en particular por problemas de alcohol y drogas del acusado. Explicó que la separación se retrasó debido a la falta de recursos y que hasta entonces no había sospechado lo ocurrido.
El acusado rebatió todas las acusaciones durante la sesión judicial. Negó haber desnudado a la menor o haber realizado tocamientos o amenazas. “Me lo intento explicar desde hace 7 años y no encuentro respuesta”, afirmó ante el tribunal, según reportó Europa Press. Justificó posibles cambios de actitud de su hija por la separación de la madre y aseguró que la joven mostraba distancia hacia él desde entonces. En su turno de última palabra, repitió que no entiende el motivo de la acusación.
La prueba pericial se convirtió en un elemento clave del debate judicial. Las psicólogas que evaluaron a la víctima subrayaron que el hecho de que la joven, a pesar de no querer ver a su padre, le enviara una postal por el Día del Padre tras la denuncia o manifestara que no deseaba que él fuera a la cárcel no resultaba contradictorio. En su criterio, respondía a que el progenitor funcionaba como figura de referencia afectiva para la menor. Por su parte, el perito aportado por la defensa sostuvo que, a partir de los nueve años, los niños son capaces de discernir si han sido dañados y que en este caso existía “una influencia terrible externa”, aludiendo a que la joven podría haberse sugestionado como efecto de las preguntas realizadas por la profesora y la madre.
Sobre el aspecto penal, la Fiscalía presentó una petición detallada, según consignó Europa Press. Además de la condena a 18 años de prisión, requirió para el acusado ocho años en régimen de libertad vigilada, la privación de la patria potestad y la inhabilitación durante cuatro años más de los que dure la pena de cárcel para desempeñar cualquier función relacionada con menores. También propuso la imposición de una orden de alejamiento de mil metros respecto a la hija durante diez años posteriores a su salida de prisión y una indemnización de veinte mil euros por daños morales. “No podemos olvidar que un padre es la persona que te tiene que proteger y que te tiene que cuidar”, argumentó la acusación citada por Europa Press.
En contraste, la defensa mantuvo que el testimonio de la menor estaba “sugestionado o contaminado”, por lo que solicitó la absolución. Además, planteó que, en caso de condena, el tribunal contemple la atenuante de dilaciones indebidas debido a la duración del proceso judicial.
Europa Press detalló que la decisión judicial queda ahora pendiente de las deliberaciones del tribunal, tras un proceso donde las partes enfrentaron visiones opuestas sobre la credibilidad del testimonio de la víctima, el contexto familiar y los informes periciales que acompañaron el caso.

