Audrey Pascual y Jaime Hernández, un binomio dorado

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David Ramiro

Cortina d'Ampezzo, 11 mar (EFE).- La trayectoria deportiva de Audrey Pascual no se entiende sin la de Jaime Hernández, su entrenador los últimos ocho años y artífice de una progresión que la ha llevado, junto con su talento, capacidad de superación y confianza, a los altares del deporte español con tres medallas en los Juegos Paralímpicos de Milán Cortina.

Audrey Pascual, de 21 años, está derribando todas las barreras del deporte en Cortina d'Ampezzo. En sus primeros Juegos Paralímpicos está siendo una de las grandes estrellas internacionales gracias a sus resultados. En las tres jornadas de competición que lleva, acumula dos oros (supergigante y combinada) y una plata (descenso). A ese botín espera sumarle otras dos preseas en gigante y eslalon.

Su historia no se entiende sin la Fundación También, que creó Teresa Silva, en 2000, para promocionar el deporte entre el colectivo de personas con cualquier tipo o grado de discapacidad. Ella y su marido, Carlos Rolandi, fueron los primeros que la conocieron y descubrieron el potencial que tenían.

"Ver a Audrey es mi sueño desde hace 28 años, desde que yo empecé a competir y no había ninguna mujer sentada. Lo que no me esperaba es que alguien pudiera hacer estos resultados. Lo que nos está regalando es para estar muy orgullosa de ella. Estoy muy emocionada", subraya a EFE Teresa, que ha visto a crecer a la joven deportista desde que era una niña.

"Recuerdo cuando sus padres nos llevaban a la niña, con doce años, a nuestra casa de Las Tablas desde San Sebastián de los Reyes. Nos la dejaban los viernes y nos íbamos a Granada. Sola. Nos llamaban los padres adoptivos de invierno. Y esa confianza también hay que agradecerla", confiesa.

Todo aquello se produjo con la confianza ciega que tanto sus padres como desde la Fundación También tuvieron en Audrey. "Siempre ha sido una persona muy responsable y además de entrenar, sacaba grandes notas en el colegio".

"Siempre ha sido una persona con la cabeza muy bien amueblada, para todo. Era muy tímida, lo sigue siendo, pero ha ido cogiendo tablas", comenta Teresa, creadora de la categoría femenina en España de esquiadoras sentadas en el año 2007.

"Empezamos con ocho mujeres. En el equipo de competición estábamos ávidos de nuevas promesas y de nueva gente y apareció Audrey, que poco a poco quería empezar a esquiar sola sin que la llevase ningún monitor. Nos dimos cuenta que era una crack y la metimos en el equipo. Apuntaba maneras y la pusimos a Jaime de entrenador", recuerda.

Jaime es Jaime Hernández. Una de las personas que mejor le conoce. Su entrenador desde hace ocho años y la persona con la que ha llegado a pasar 150 días al año fuera de casa. Viajes por España y por el extranjero compitiendo.

"Yo no la enseñé a esquiar pero al poco tiempo de llegar ya estábamos viajando juntos. A mí, sus padres me tenían que hacer un documento para poderla sacar en un avión porque tenía doce años. Agradezco la confianza que han tenido en mí porque en ese momento tampoco me conocían como me conocen ahora. Ahora somos íntimos amigos, pero en aquel momento yo era Jaime, un entrenador que me iba con ella a hacer pruebas por Europa", confiesa.

Jaime trabaja en la Fundación También. Recuerda que en aquella época había mucha rotación en el equipo y un día apareció Audrey. "Todos vimos que el talento que tenía. Empezamos muy despacio, obviamente, pero fuimos intentando hacer las cosas lo mejor que sabíamos".

"Hay gente que se toma el esquí como ocio o como un deporte profesional. Vimos que ella tenía actitud y que se lo tomaba de forma seria. Si quieres competir tiene que ser como un trabajo. El deporte es muy sacrificado y hay que saber que vas a perder mucho tiempo de tu vida pero lo vas a ganar en otras cosas. Ella tenía muy claro con doce años que quería llegar a unos Juegos Paralímpicos y eso es muy difícil", apunta.

Su progresión es algo que ya se venía viendo años atrás. De hecho, para Pekín 2022, hubo voces que apuntaban a su presencia en los Juegos de China pese a tener 17 años.

"Podemos tener diferencia de opiniones pero yo, como entrenador, no quería que fuera. Creía que no tenía el nivel suficiente. A unos Juegos se debe ir cuando uno tiene un nivel y cuando has hecho las cosas bien en Campeonatos de España, de Europa y mundiales. Creo que nos hubiéramos saltado partes del proceso", declara Jaime.

"Es una chica muy decidida, que duda poco, aunque tiene sus miedos, obviamente. Por eso hay que también trabajar esa parte de la psicología deportiva, que es una herramienta súper importante. Siempre ha sido una niña muy valiente, muy obediente y que tiene claro lo que quiere. Cuando te pones un esquí a cien por hora, si no lo tienes claro, es difícil. Por eso a ella es fácil entrenarla", señala.

Como profesional, pero también como persona, para Jaime es un orgullo ver todos los éxitos de Audrey. "Al final, piensa que ha sido como mi proyecto desde que nació".

Su ejemplo espera que sirva de altavoz para que más chicas se animen a hacer esquí y crezca el nivel competitivo y haya cantera para el futuro.

"Tenemos que apoyar el deporte de base, es súper importante. Esto creo que va a dar un impulso a todo el deporte que hacemos en Fundación También y que otras fundaciones me consta que también están haciendo. El deporte de alto nivel está muy bien pero sin el deporte base no podemos sacar ganadores. Y el día que Audrey se retire será una pena porque no tendremos a nadie. A ella ahora hay que seguir ayudándola porque se la merece pero hay que apoyar a toda la gente que todavía no es conocida", apunta.

El mundo del esquí y de la nieve en general nunca ha sido ajeno a Jaime. Lleva esquiando toda la vida. Fue profesor de snowboard durante años y después se formó como entrenador. "Luego, por unas cosas u otras, también he estado muy metido con el tema del deporte de personas con discapacidad".

"Me gusta mucho la discapacidad porque creo que es un plus diferente. Tienes que saber entrenar, pero tienes que saber también qué tipo de limitación puede tener puntualmente esa persona. No es lo mismo entrenar a Audrey que entrenar a Teresa porque tienen diferentes movilidades, aunque las dos vayan en una silla de ruedas. Entonces, para nosotros es divertido", declara.

De lo que no hay duda es de que los éxitos de Audrey refuerzan el proyecto de la Fundación También, que anualmente celebra un trofeo en Sierra Nevada que, como se ha demostrado también con María Martín Granizo, es cantera de nuevos talentos para el deporte paralímpico. EFE

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