Meillard se mejora, de oro mundial a campeón olímpico

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Adrian R. Huber

Solda (Italia), 16 feb (EFE).- El suizo Loic Meillard, campeón mundial de la disciplina el año pasado, dio un paso más en su brllante trayectoria y se proclamó campeón olímpico de eslalon de esquí alpino de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d'Ampezzo (Italia) al ganar la prueba disputada este lunes en Bormio, en la que el catalán Quim Salarich, el único español participante, concluyó decimonoveno.

Meillard, de 29 años, que el curso pasado se había proclamado campeón del mundo en Saalbach (Austria) -donde capturó dos oros y un bronce-, logró este lunes el triunfo más importante de su carrera al cubrir los dos recorridos en la pista Stelvio de Bormio en un minuto, 53 segundos y 61 centésimas, 35 menos que el austriaco Fabio Gstrein, que acabó segundo.

El suizo, plata en la combinada -junto a Marco Odermatt- y bronce en el gigante, se convirtió en otro de los triunfadores de los Juegos, de los que salió con una medalla de cada metal.

El noruego Henrik Kristoffersen, que finalizó a un segundo y trece centésimas, capturó la medalla de bronce, en una prueba en la que Meillard sucede en el historial de la prueba al francés Clement Noel, que era séptimo tras la primera manga y se salió de recorrido tras la segunda, al igual que el noruego Atle Lie McGrath, que lideraba la prueba tras la primera bajada.

Salarich, nacido en Vic (Barcelona) hace 32 años, el varón que mejores resultados ha logrado para España en la Copa del Mundo de esquí alpino desde la época de Francisco Fernández Ochoa, el mítico 'Paquito' -único campeón olímpico invernal español de toda la historia, de eslalon, en los Juegos de Sapporo'72, en Japón-, marcó un crono de un minuto, 58 segundos y 18 centésimas, avanzó dos puestos entre mangas, y acabó decimonoveno, a cuatro segundos y 18 centésimas del flamante campeón olímpico.

McGrath lideraba con claridad tras la primera manga -que Salarich acabó vigésimo primero-, al cubrir el muy exigente primer trazado de la nevosa Bormio, en 56 segundos y 14 centésimas, exactamente 59 menos que Meillard, que era segundo; y con 94 de ventaja sobre Gstrein, que ocupaba la tercera plaza provisional; tras una bajada en la que se cayó Lucas Pinheiro, que había hecho historia el sábado en estos Juegos al convertirse en el primer campeón olímpico de toda la historia de Brasil, ganando el gigante.

Pinheiro, nacido hace 25 años en Oslo, que empezó a competir como Lucas Braathen para Noruega -país para el que logró los primeros cinco de sus seis triunfos en la Copa del Mundo- y que desde hace dos lo hace para Brasil se había convertido, asimismo, en el primer suramericano en ganar un título olímpico invernal.

Este lunes salió a por todas, sin presión, pero tras marcar los mejores parciales en el primer y en el segundo sector de la pista, Pinheiro se cayó pasada la mitad del recorrido, por lo que no salió en la segunda manga. "Mi enfoque era bueno hoy; la nieve estaba seca y había que tirar a tope, eso lo tenía muy claro. Había que apretar al máximo, pero sin olvidarse de la técnica. Fue el típico error con el esquí anterior, puede pasar, pero no debe. Un fallo y estás fuera", explicó, en zona de meta, el primer campeón olímpico invernal de toda Sudamérica.

"Lo que me ha pasado aquí y lo que siento no lo puedo expresar con palabras, ni siquiera hoy. Haber ganado este oro provoca unas emociones tan grandes y tan potentes que no se puede explicar. Pero me voy feliz y muy orgulloso"; añadió Pinheiro, protagonista de un de los 'bombazos' de estos Juegos.

El brasileño no fue el único en salirse del exigente trazado marcado por el suizo Mauro Pini, ex técnico de Maria José Rienda -la española con más victorias en Copa del Mundo (seis) y ahora entrenador del equipo italiano-. En la primera bajada se quedó en el camino gente tan importante como el austriaco Manuel Feller, el francés Paco Rassat, el finlandés Eduard Hallberg o el propio Alex Vinatzer, italiano, para más señas. Todos ellos se habían desayunado pensando en el podio.

Los noruegos Timon Haugan -cuarto, a 96 centésimas- y Kristoffersen -sexto, a 1:59-, con el belga Armand Marchant entre ambos -a 1.20- estaban lejos, pero, visto lo visto en la primera bajada, no debían arrojar la toalla antes de tiempo.

Quim, en sus terceros Juegos, que esquió con un casco en el que lucía la imagen de su fallecida perra Nala, tuvo problemas en la primera manga, pero el bravo campeón barcelonés salió sin complejos en la segunda y entró, al fin, en una clasificación olimpica.

Algo que no había conseguido ni en PyeongChang (Corea del Sur) hace ocho años, ni en Pekín, hace cuatro.

Noel -que defendía el título ganado hace cuatro años en los Juegos de Pekín- y el austriaco Marco Schwarz, otros dos candidatos, afrontaban la segunda manga desde la compartida séptima plaza. Muy lejos, a casi dos segundos. Pero sin renunciar, tampoco, a nada. Después de que, de los 95 participantes, sólo 44 hubiesen acabado la primera manga.

El suizo Tanguy Nef marcó la primera referencia buena, Noel se salió de recorrido; y al helvético no lo mejoró nadie hasta que bajó Kristoffersen, al que no superó Marchand.

Haugan no bajó el crono de su compatriota; pero sí lo hizo Gstrein, que compartió el mejor crono de la segunda manga con Meillard y se festejó la plata casi tanto como el suizo el oro.

Con todo a favor, McGrath cometió un error absurdo y tiró por la borda su excelente primer acto; saliéndose de pista, antes de caminar frustrado hasta el bosque adyacente, donde se tumbó en el suelo, en una de las imágenes de los Juegos, rumiando su fracaso. Mostrando el lado opuesto de las sensaciones vividas por Meillard, que capturó su novena medalla en grandes eventos. EFE