El esquí de montaña o la potencial 'semana fantástica' del deporte español

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Adrián R. Huber

Solda (Italia), 16 feb (EFE).- España, que en toda su historia sólo cuenta cinco medallas olímpicas de invierno y una sola de oro, la que ganó Francisco Fernández Ochoa -el inolvidable 'Paquito'- en el eslalon de esquí alpino de los Juegos de Sapporo'72 (Japón), puede ver cómo se eleva, de forma exponencial, ese exiguo botín en la cita invernal de Milán-Cortina d'Ampezzo (Italia), en la que debuta el esquí de montaña.

Un deporte totalmente desconocido para el gran público se puede convertir, esta misma semana, en motivo de portadas, de apertura de telediarios o de materia de tertulias. Porque España apuntará muy alto con el catalán Oriol Cardona en la prueba sprint del próximo jueves y con este y la andaluza Ana Alonso -que no renunciará a nada en la competición individual- en el relevo mixto del próximo sábado.

Ambos tienen prevista su llegada a Italia este lunes, vía Milán y rumbo a Bormio, sede de las competiciones olímpicas, junto a los otros dos integrantes del equipo español, los catalanes María Costa y Ot Ferrer, así como el grueso de la delegación de la Federación de Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME). Una asociación que preside Bernat Clarella y que puede marcar un hito doble, ya que aspira a la gloria olímpica en Italia; pero ya cuenta una medalla, de oro además, en unos Juegos de verano: la de escalada que ganó, en Tokio 2020 el extremeño Alberto Ginés.

Pero ¿en qué consiste el esquí de montaña?

El deporte que debuta en el programa olímpico, que a muy grandes rasgos combina el esquí nórdico con el esquí alpino y el alpinismo, ya figuraba, sin ser modalidad oficial, aunque fuera en forma honorífica, en la primera cita invernal, la de Chamonix 1924, en Francia. Unos Juegos en los que se entregó una medalla como señal de homenaje a Charles Bruce, líder de la expedición que había intentado alcanzar la cima del Everest dos años antes.

Ahora se presenta como una de las disciplinas más modernas y regladas; más cortas, y más fáciles de seguir para el aficionado y el espectador televisivo. Su origen, sin embargo, es mucho más antiguo que la competición. "Representa una forma tradicional de desplazarse en terreno invernal, que permite subir montañas, atravesar valles, con cambios de orientación, descender vertientes. Es la manera más versátil, pero también más rápida y segura de moverse en la alta montaña invernal", explica a Efe Javier Argüelles, desde hace diez años técnico de la granadina 'Anita' Alonso.

Cuando el terreno lo exige, el deporte debutante no es sólo el esquí; se combina con técnicas de alpinismo, colocando los esquís en la mochila y se usan crampones y piolet, para desplazarse por las diferentes zonas, según las exigencias del terreno. Se puede entender como una disciplina híbrida entre resistencia, técnica y montaña; que usa técnicas del esquí nórdico, del esquí alpino y del alpinismo.

Para subir se utilizan las llamadas 'pieles de foca', que son sintéticas; y que funcionan como un sistema 'a contrapelo' de tejido, que permite deslizar hacia adelante, pero impide que el esquí resbale hacia atrás.

Además, las fijaciones y las botas son especiales. Las fijaciones permiten dejar el talón libre, como en el esquí nórdico, para subir. Y las botas permiten que articule la flexión y extensión del tobillo, para subir, en ese movimiento similar al del esquí de fondo.

"Para bajar se bloquea tanto el talón, a la fijación y al esquí; como el bloqueo en flexión del tobillo para proteger las articulaciones y para permitir un gesto eficiente en la bajada. Para poder esquiar bien: igual que el esquí alpino que todos conocemos de las estaciones de esquí", explica el entrenador de Alonso, que se ha recuperado en tiempo récord de las graves lesiones sufridas hace cuatro meses al ser atropellada por un coche mientras se entrenaba en bicicleta.

Por resumir: se trata de una disciplina que combina técnicas del esquí nórdico, del alpinismo y del esquí alpino. Y no es un deporte de invención reciente, sino un deporte que lleva mucho tiempo en la montaña; "y que quizá estuvo más ligado al alpinismo, a las expediciones, a la exploración... pero que ahora tiene un formato mucho más deportivo, reglado y por eso ha conseguido entrar en el programa olímpico", en opinión de Argüelles, especialista de biomecánica y análisis de rendimiento y que habitualmente prepara a la andaluza en Sierra Nevada (Granada).

El esquí de montaña tiene varias disciplinas en las que habitualmente se compite, en la Copa del Mundo, en mundiales o en otras competiciones internacionales. Pero en los Juegos habrá dos: el sprint -disciplina en la que Cardona es doble campeón mundial y europeo y mundial- y el relevo mixto -en el que, junto a Alonso son ganadores de la Copa del Mundo y subcampeones mundiales-.

Sobre el papel, no hay nada escrito, pero España afronta el debut del esquí con tinta suficiente.

¿En qué consisten las dos pruebas que están llamadas a atraer la atención durante los próximos días. del aficionado a los deportes en general; y de la afición española, en concreto?

El sprint es la disciplina más corta del esquí de montaña, que discurre en un circuito de 70 metros de desnivel solamente, que habitualmente se tarda entre dos minutos y medio o cuatro minutos en recorrerlo.

En los Juegos Olímpicos el formato -diferente al habitual de Copa del Mundo- se simplifica, con una ronda de cuartos de final, una de semifinales y la final. Compiten, de inicio, 18. En el circuito, lo harán de seis en seis. Los tres mejores de cada serie de cuartos, más los tres que hayan marcado los mejores tiempos restantes -'lucky loosers'-, pasan a la ronda semifinal: dividida en dos series de seis.

A la final pasan los dos primeros de cada serie, más los dos 'mejores perdedores'.

"Empiezan deslizando con los esquís, pasando una fase con 'diamantes' o rombos marcados con cintas en el trazado, que cada uno decide si va por la izquierda o por la derecha, en una pequeña toma de decisión táctica".

Luego, los competidores se siguen deslizando a una zona de transición, donde cambian el material. "Pasan de ir esquiando a colocar los esquís en la mochila, para hacer una fase conocida como la de 'pateo', en una zona de escaleras o de peldaños en la nieve, que suben corriendo", explica a Efe el técnico asturiano.

Después de esa parte, corriendo, se vuelve a entrar en otra zona de transición, que está delimitada; en la que se vuelven a calzar los esquís. Y acaban la última parte subiendo con los esquís.

"Es una prueba muy intensa, mucho más intensa de lo que estamos acostumbrados en el esquí de montaña. Van con una frecuencia cardíaca muy alta, con una acidosis muscular alta; y es una prueba muy exigente, de dos, dos minutos y medio de subida, con las fases de transición, que hay que hacer a mucha velocidad y con mucha fatiga, sin poder fallar. Un fallo ahí es crítico y te puede hacer perder la carrera, porque a prueba es breve", apunta Argüelles.

Al llegar arriba del todo está la tercera zona de transición, en la que se quitan las pieles de los esquís y se bloquea la bota, el tobillo de la bota y la bota a la talonera de la fijación para poner el material en 'modo descenso'; Desde ahí se afronta la bajada, con los mismos 70 metros de desnivel, pero en sentido contrario: para abajo.

"Hay diferentes puertas y en el caso olímpico ya se conocen que serán puertas peraltadas, a modo del 'skicross'; y un salto y dos 'dubbies', por donde bajan los seis a la vez, antes de la entrada en meta", aclara el técnico de 'Anita.

La prueba de relevos mixtos discurre sobre el mismo recorrido del sprint, más otra subida, parecida en distancia; enlazadas. Primero salen la chicas, que le dan el relevo al chico, tocando sus manos. Éste le da de nuevo el relevo a la mujer; y ésta vuelve a dárselo al varón, que es el que acaba la prueba.

Por tanto, todos harán cuatro subidas, divididas en dos bloques de dos. Se requiere un poco más de resistencia que la prueba de sprint, que al ser sólo una subida "es más explosiva, más anaeróbica".

"Ésta disciplina requiere a los deportistas que puedan aguantar intensidades altas durante más tiempo. Y el gran numero de transiciones que hay obliga a ejecutarlas de una manera muy rápida, muy precisa; para no perder tiempo", explicó a Efe Javi Argüelles en referencia a las nuevas disciplinas que pueden elevar a la gloria olímpica al deporte español. 54 años después, España invoca al espíritu de 'Paquito'. EFE