Las lluvias ahogan al campo gallego y agudizan la crisis del marisqueo

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Paula Fernández

Santiago de Compostela, 15 feb (EFE).- Los temporales de lluvias ahogan al campo gallego, con cosechas y viñedos inundados y zonas como la comarca de A Limia (Ourense) donde se ha perdido el 90 % del cereal de invierno, mientras el marisqueo teme que la mortalidad de los moluscos sea superior a la crisis de 2023, cuando ascendió al 80 %.

El pasado enero, llovió en Galicia casi el doble de lo habitual para ese mes, según los datos de MeteoGalicia, y la primera quincena de febrero ha seguido la misma tendencia.

Una cantidad de agua que el campo ya no es capaz de absorber y ha empezado a causar problemas a los agricultores, que miran al cielo con la esperanza de que, más temprano que tarde, deje de llover.

"Esto no ha parado. Cada vez va a peor porque ya hay mucha agua", lamenta a EFE Carlos Basalo, de Unións Agrarias, que ha explicado que las inundaciones van a retrasar muchas cosechas y supondrán una pérdida económica al entrar más tarde en los mercados.

En la comarca de O Salnés (Pontevedra) hay huertas e invernaderos inundados, pero lo peor se lo ha llevado A Limia.

Esta comarca ourensana tiene 8.000 hectáreas para cereal de invierno, pero debido a las condiciones climatológicas solo pudieron plantar 2.000, de las cuales el 90 % se ha perdido con las lluvias, ha asegurado a EFE la presidenta de la Asociación de Empresarios, Gandeiros e Agricultores da Limia (Adegal), María Teresa Joga.

"Lo afectado es el cereal de invierno y la colza, que valoramos que son unas indemnizaciones aproximadamente de 3,2 millones de euros en pérdidas directas. Y ya no hablamos de las pérdidas indirectas", ha lamentado.

Además, el cereal de primavera se sembrará fuera de plazo y habrá más pérdidas, por lo que desde A Limia piden anticipos de los fondos de la Política Agraria Común (PAC) y un abaratamiento de los costes de producción, como ya se hizo por la guerra de Ucrania.

Productos tan emblemáticos de la huerta gallega como los grelos o los pimientos de Padrón también se están viendo afectados por las lluvias.

"El impacto sobre la producción de este año es difícil de calcular porque no ha parado de llover y no sabemos cuándo vamos a poder entrar en las fincas", ha insistido Basalo desde Unións Agrarias, que pide bonificaciones fiscales para los agricultores y líneas de ayudas para reparar los daños.

Las lluvias afectan incluso a las explotaciones ganaderas, ya que hay pastizales inundados y los animales no pueden salir a pastar.

El sector de la viticultura es más optimista, pese a que hay zonas cercanas a los ríos donde los viñedos están inundados.

"Esperamos que en cuanto pare de llover y baje el agua no haya problema", ha explicado a EFE el director técnico del Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas, que ha recordado que las viñas están en esta época en "estado vegetativo" y los suelos arenosos drenan "muchísimo" el agua.

Aun así, las inundaciones retrasan las podas, lo que podría ser una complicación si llegan heladas, y la estación fitopatológica de Areeiro, dependiente de la Diputación de Pontevedra, ya ha advertido de que se están creando condiciones propicias para ciertos patógenos.

Las lluvias también están siendo un mazazo para el marisqueo y agudizan la crisis que vive el sector, pues han reducido los niveles de salinidad de las rías, lo que debilita al marisco y puede ser mortal.

La Xunta ha admitido que la mortalidad puede ser superior a la de 2023, cuando superó el 80 %.

De momento, imágenes como las de los arenales de Noia (A Coruña) cubiertos de berberechos muertos han hecho saltar las alarmas y en algunas catas preliminares de esa zona ya se constató una mortalidad del 80 %.

Los resultados definitivos solo podrán conocerse cuando acaben los temporales y se realice un muestreo detallado para saber la afección real en los bancos.

Muchas cofradías han decidido no salir a mariscar para no mover los bancos y aumentar la mortalidad.

"En principio hasta marzo no volveremos", ha señalado a EFE la presidenta de la agrupación de marisqueo a pie de San Telmo, Raquel Gómez, que ha calificado la situación como "bastante catastrófica". EFE

(foto)