El reciente anuncio de que TSMC mantendrá la producción de sus microchips más sofisticados en Taiwán refuerza la posición de la isla asiática como líder en el sector mundial de semiconductores. Según informó EFECOM, tanto la directiva del fabricante como el Gobierno taiwanés han confirmado que, aun con la puesta en marcha de nuevas plantas en el extranjero, la infraestructura local continuará siendo el núcleo de la investigación, la innovación y el desarrollo de estos componentes clave para la industria tecnológica global.
Durante una comparecencia recogida por EFECOM, el director ejecutivo de TSMC, C.C. Wei, remarcó la necesidad de adaptar la oferta y la distribución geográfica de las plantas de producción ante la constante transformación del mercado global. Wei, en un encuentro con la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, destacó que la respuesta de la industria a los cambios de demanda y tecnología requiere una presencia internacional más sólida, pero sin desplazar el centro estratégico de la empresa fuera de Taiwán. Las declaraciones de Wei se insertan en el contexto de la decisión de TSMC de construir una segunda factoría en la ciudad japonesa de Kumamoto, inversión estimada en aproximadamente 12.121 millones de dólares (1,9 billones de yenes).
El medio EFECOM detalló que la mayoría de la capacidad de fabricación avanzada permanecerá residenciada en Taiwán, pese a las inquietudes sobre una posible deslocalización de la producción más compleja. El ministro de Asuntos Económicos de la isla, Kung Ming-hsin, afirmó que la estructura productiva local seguirá siendo el punto focal para el desarrollo y la fabricación de los chips de mayor sofisticación. Esta postura oficial surge como respuesta a los temores de desindustrialización asociados a la extensión internacional de TSMC, al tiempo que la compañía expande su red de operaciones para mejorar la seguridad del suministro frente a una creciente demanda y entornos geopolíticos volátiles.
De acuerdo con la información publicada por EFECOM, la segunda planta en Japón tendrá como objetivo principal la producción de chips de 3 nanómetros, uno de los procesos más avanzados del mundo en el ámbito de semiconductores. Este tipo de tecnología resulta fundamental para el funcionamiento de servidores, aplicaciones de inteligencia artificial y diversos procesos de alto rendimiento. Apple, Nvidia y AMD figuran entre las empresas que dependen de estos microchips para mantener la competitividad en segmentos estratégicos de la economía digital global.
EFECOM cita datos de la consultora TrendForce que proyectan para TSMC una participación del 71 % en el mercado mundial de fabricación de semiconductores durante el tercer trimestre de 2025. En la misma estimación, Samsung alcanzaría el 6,8 % y SMIC el 5,1 %, cifras que reflejan el dominio de la firma taiwanesa frente a sus rivales internacionales. El análisis de EFECOM sitúa este control como resultado tanto de la capacidad técnica como del enfoque de la empresa en mantener el núcleo de desarrollo en Taiwán, incluso mientras se diversifican las instalaciones en el extranjero.
Las razones detrás de esta estrategia organizacional, según consignó EFECOM, se centran en la necesidad de reducir riesgos ante posibles interrupciones derivadas de situaciones geopolíticas o incidentes en la cadena de suministro. La inversión en nuevas plantas responde a la lógica de asegurar la entrega continua de productos tecnológicos críticos, adaptándose a la evolución de la demanda y las prioridades de mercado, pero sin comprometer el liderazgo de la isla en la innovación de chips avanzados. La expansión internacional, lejos de constituir una deslocalización masiva, representa solo una fracción de la capacidad global, destinada principalmente a robustecer el aprovisionamiento a clientes internacionales y a protegerse frente a escenarios de incertidumbre.
En esta línea, la primera fábrica de TSMC en Kumamoto, inicialmente enfocada en surtir al sector automotriz, ha empezado a diversificar sus servicios hacia otras ramas tecnológicas, en función de las tendencias y exigencias del mercado electrónico y de los sistemas inteligentes. EFECOM explicó que esta decisión refuerza la adaptabilidad de la empresa ante los rápidos cambios en el ecosistema industrial, además de subrayar la importancia de mantener la flexibilidad operativa sin debilitar la infraestructura local.
El ministro Kung Ming-hsin, en declaraciones recogidas por el diario United Daily News y reproducidas por EFECOM, reiteró que la política de TSMC es asegurar la producción nacional de los chips de última generación. Al centralizar el desarrollo tecnológico avanzado en Taiwán, la empresa refuerza el papel de la isla como punto clave en la cadena de valor mundial de semiconductores, contribuyendo a su influencia en la economía global de alta tecnología. Esta directriz es compartida tanto por el Gobierno como por el liderazgo empresarial de TSMC, que consideran estratégica la permanencia del conocimiento y las capacidades de innovación dentro del territorio nacional.
EFECOM analiza que la doble vía adoptada por la compañía, fortaleciendo su capacidad tecnológica en la isla mientras suma nuevas plantas en otros países asiáticos, responde a las exigencias de flexibilidad y a la necesidad de salvaguardar la competitividad. Los planes de inversión contemplan la optimización de procesos para asegurar que las próximas generaciones de microchips se diseñen y desarrollen localmente, incluso mientras se concretan alianzas y colaboraciones fuera de Taiwán.
El auge de los sistemas de inteligencia artificial y el rápido desarrollo de sectores tecnológicos emergentes, según evalúa EFECOM, contribuyen significativamente al aumento tanto en la producción como en los ingresos de TSMC. Este fortalecimiento de la industria taiwanesa de los semiconductores ocurre en un panorama donde las fluctuaciones políticas y las tensiones internacionales suponen desafíos constantes. No obstante, tanto la empresa como las autoridades mantienen su compromiso con la investigación y el avance tecnológico, concentrando las operaciones más críticas en la isla para preservar su ventaja competitiva frente a competidores extranjeros.
Las decisiones adoptadas por TSMC, reportó EFECOM, refuerzan el posicionamiento internacional de Taiwán en el mapa de la innovación y la fabricación de tecnología punta. La política corporativa de mantener la investigación y producción avanzada, aun cuando se incrementan las inversiones exteriores, refleja una estrategia destinada a consolidar tanto la resiliencia industrial como la autonomía tecnológica del país.


